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Un banco de madera a medio pintar sirve de mesa, una bolsa de plástico verde en donde reposan los aguacates pequeños partidos a la mitad, en otra bolsa transparente reposa lo que queda de diez pesos de tortillas recién hechas; la coca de un litro setenta y cinco con el líquido a la mitad; migajas…
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Huellas de sudor en la ventana, miro hacia la calle. El sol justo arriba de este colectivo 1080069 ruta 108. Caliente aquí adentro. Las ventanas no sirven, no ventilan, solo permiten la entrada al smog y los ruuuun ruuuuun violentos de la avenida. El astro supremo, faro incandescente, duerme nuestra atención. Los pasajeros de ojos…
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¿Sabrá de su belleza comepapas? Todes la miran, todes le dedican un desprecio ocular. ¡Cruuuaaaggggg! Una hojuela de papa más. No sabe lo que provoca con sus bocados tan seguros, olvidados de los demás, no se sabe inoportuna. Arriesga… ¡Crrruuuaaaaagg! Los trocitos de papa frita caen en su blusa y no le importa. La luna…
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Tropezar con las torpezas, con la incoherencia y andar todavía estorbándole al mundo, tropezar y dosificarse la intensa manía de querer ser más que concreto, más que Ciudad. Mirarse en los detallitos locos de la humanidad, en sus ganas de querer decir y contar y tontear. Textos y fotos: DRN
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De las palmeras se escuchaba el llanto y el sudor de la vida escurriendo en sus troncos secos. El viento desperdigando arena en las tristezas, en las amargas miradas de aquellxs de acento cantado. El supremo en su esplendor acariciando nubes para ver si así se les olvidaba el mal rato. La rabia ante la…
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– Súbase doña, ¿para qué corre…?– Sí verdad… siga aquí derecho pues, derecho hasta la esquina y da vuelta…– ¿Usted es La Chica?…– Sí, yo soy La Chica, y mi hija es la Blanca Iris, así le puse porque es blanquita pues, y todos decían que la blanquita que la blanquita, desde chiquita me la…
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En las calles de la Ciudad se desatan sucesos de los que nadie se entera. – … Cada vez que digan tu nombre en mí pensarán, será mi cuerpo el que esté en las palabras que te construyen, voy a ser yo quien se aparezca cuando mencionen tus letras. La voz trata de mantenerse firme…
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Se despertó, cuello chueco, dolor en los músculos, lo primero que miró al abrir los párpados fueron las últimas luces del atardecer embarrándose en la ventana, moraditos raros; en su cabeza sonaba escandalosa una tonada de los putos Monos Árticos; mientras sus pupilas se atascaban de sol perezoso, imaginaba, estúpidamente, que alguien tocaba fuerte la…
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No prometo intentarlo, pero intentaré intentarlo.Bart Simpson. No me gusta ir al gimnasio en enero porque se satura de gente, gente que aglutina los aparatos y las pesas, de cierta manera se sienten culpables de lo que comieron en diciembre y llegan con el famoso “propósito” de año nuevo –dice mi hermano –prefiero ir hasta…
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– ¿Y ya está bien?– Sí, gracias a dios ya salió negativo… Apenas se entiende su conversación atrapada en los cubrebocas de tela. Un vago, de esos vagos amistosos, extravagantes, hediondos, entra al mercado y se ríe con él mismo mientras busca a su fantasma enamorado. DRN… un frío enero
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– ¿Me pone una recarga de veinte pesos por favor?– Sí… ¿qué compañía?– telcel– ¿Número? Entra un hombre a paso pesado, se acerca al refrigerador de las cervezas, habla detrás de su cubreboca con un encargado de la tienda: – ¿Qué pasó pareja?– … ya no habías venido…– Na, tú no estabas, vengo seguido…– Na,…
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En el taxi cada quien tenía las manos sobre sus piernas, se percibía una distancia emocional enorme, de kilómetros y kilómetros. En la radio el hombre tenía sintonizada la estación de las oldies, se dejaba oír algo de Las Tortugas, She’d rather be with me, la nocturna irrealidad del cotidiano apenas comenzaba a enfriarse, Avenida…
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Para José Agustín que se murió y le valió verga. Gracias por todo, gracias, maese…#tqm Un pinche trago a lo pantera al bacacho con coca. Los Bándalos Chinos sonando bien tranqui en la bocina. Me odio. Me detesto por esto que no soy. Afuera la Ciudad llena de iglesias me tartamudea el existir. Un pipazo…
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De algún lugar, de algún sitio, la vieja apareció en la vida, en el malestar solar. La calle, empinada, le esperaba desesperada. La vieja, sin temor, caminó, toda vieja, toda absurda, toda eso que ya fue; caminó y un hombre, al volante de la combi blanca, ruta setenta y nueve, le gritó: — ¡Magos! No…
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La perra flaca de pelaje café cocoa se introdujo en la oscuridad sin saber nada de lo que vendría, olisqueaba cada piedra que se encontraba, que lograba identificar; delante del animal el gigantesco muro natural cubierto por la pesada frazada de la noche. Los ruidos alertaron los sentidos caninos. Un grito muy desesperado apenas se…





























