FILOSOFÍAS ESQUINERAS |AMAR A TODA MADRE

Y antes de morirme quiero decirte, te quiero

El Gran Silencio.

¿Y qué le vas a regalar a tu mamá éste diez de mayo?– se escucha el preguntar de una chica a un chavo mientras parecen regresar de la preparatoria en el transporte público, –Nada– responde sin titubeos el joven de rostro algo serio y vestimenta oscura, con estoperoles y cadenas, entre punk y gótico, –Mi mamá sabe que yo no comparto nada esa falsa idea de mercadotecnia y comercialización de las fechas simbólicas– continua, –Me caga la fecha y la hipocresía con la que muchos hijos ocultan las angustias y problemas que les generan a las mamás durante todo un año y creen que con un regalo enorme lograrán que a su madre se les olvide en su día, además resulta hasta insultante que muchos se dediquen a comprarles planchas, licuadoras, sartenes y hasta ollas, para que sigan ejerciendo una función de servicio a la que han sido arrojadas, hay algunas familias que van a visitar a la madre a su casa para hacer grandes comidas, y quién termina levantando todo, lavando los platos y a veces hasta haciendo la comida es la misma festejada. Para ese tipo de regalos o festejos, prefiero mejor nada– Concluye muy firme y convencido aquel joven, que hasta cierto punto resultó algo ofendido por la pregunta –Bueno, pero para agradecerle a tu madre no siempre es necesario hacer lo que todos hacen-, responde la chica aún persistente, –puedes darle un abrazo, una carta o invitarla a comer, o no sé algo diferente, pero creo que es bueno que sepa que la aprecias– mientras el chavo toma una breve pausa para concluir, –Pues sí, justo eso es lo que trato de hacer, no hago lo que los demás, no la celebro sólo un día, sino todos los demás, desde que se enfermó no he dejado pasar ni uno sólo en el que no le diga lo mucho que me importa, trato de actuar conforme a la educación que me dio y procuro estar siempre al pendiente de lo que necesita y le haga falta, creo que querer a la madre no depende solo de un día y para demostrárselo un regalo no es suficiente, pero tampoco con una vida basta-. Mientras ambos guardan silencio y se quedan pensativos se abren las puertas del metro al tiempo que se desaparecen entre el mar de personas.

¿Cuánta razón tendrá nuestro joven amigo con su contundente juicio sobre el diez de mayo? ¿Será que el significado de dicha fecha se ha desvirtuado entre la perversión consumista que nos sigue arrasando? ¿Qué significado tiene el amor de madre en nuestra cultura? Quizá la razón no se encuentre tan lejos de lo que creemos. Y es que, de ser honestos, es difícil negar que nuestra sociedad se ha convertido cada vez más en un siervo del consumismo, o como decía un cuate; nos colgamos la medalla de “dime cuánto tienes y te diré cuánto vales”. De ser este el caso y creer dicha consigna tendríamos que preguntarnos ¿cuánto es que vale el amor de madre? O como diría la Trevi ¿el amor nomás vale madre? En términos económicos podríamos apostar a que la mayoría de los mexicanos responderíamos que no tiene precio, pero justo aquí aparece lo contradictorio, pues de ser este el caso ¿por qué si el amor no tiene precio, cada año se procuran hacer regalos que sí lo tienen? La madre en nuestra cultura tiene un papel de bastante peso, y de cierta manera me atrevería a decir que es el pilar del que se ha de tener bastante cuidado cuando de ella se habla, pues más que intocable es sagrada. Y es que como bien decía nuestro querido Erich Fromm, el amor de una madre resulta ser el más sincero, desinteresado e incondicional, ya que no necesita ser adquirido ni tampoco merecido; “No desea nada para sí, es quizá la forma de amor más difícil de lograr(…) Al contrarío del amor erótico en el que dos seres se unen, el amor materno trata de dos seres que no sólo se separan, sino que en esa separación la madre desea alentar la separación misma mientras sigue y seguirá amando”. Para nuestro filósofo alemán el amor de madre conlleva consigo el enorme peso no sólo de amar, sino de tener siempre presente que ese amar es liberar, y entre ese lapso de tener al hijo mientras lo ama carga con la responsabilidad de asumir que lo tendrá que seguir amando aún cuando ya no lo tenga, y más allá, sabiendo que un día ya no estarán juntos, tendrá que enseñarlo a amar y esa es la cadena que se desprende del pilar de la familia, la base que es la madre resulta ser la única con tal fortaleza y muy probablemente cuando dice que “no espera” regalos, lo dice más en serio de lo que creemos, porque como me lo ha dicho muchas veces mi madre, el mejor regalo para ella es al final el mismo que ella me ha dado, la vida.

Para mi Aly amada…

Gracias por haberme dado el mejor regalo.

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Luis Melchor (El Tres)

mayo del 2026

#LaNaveVa

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