ESPECIALES DE HORROR | ESAS NO SON HORAS

– La rola se empezó a parar, luego a repetir endemoniadamente hasta convertirse en un sonido espantoso, un chirrido bien…
– … Pérate, en qué parte…
– En la parte de para el cementerio y la tierra serás otra tumba más…
– Naaa, ¿en qué parte de la carretera?
– Pues imagínate, en la Barranca…
–¿En la del muerto?
– Ahí mero…
– ¿Y luego?
– …Ah, el pinche sonido ése, bajé el volumen, apagué la radio y solo aumentaba, no podía frenar…
– No no no, obvio, ahí no te tienes que frenar…
– Me agarró la mente, mano, me atarantó, me empecé a marear y balbucear un buen de palabras, ni me acuerdo, era otra mi voz, te digo que me agarró…
– ¿Y luego cómo le hiciste?
– Na, pus, te digo que ahí fue cuando valió la marcha, porque no sé, creo vi la luna, una luz a lo lejos, algo, algo que me distrajo, algo que me hizo pensar en mi padre, algo… que me aloco y abro la puerta de la camioneta y que me tiro, iba como a cincuenta, pero pues caí bulto ahí en el maizal… desperté con un méndigo frío, yo creo a las cuatro de la mañana y encontré la camioneta más adelante, ya así, toda chueca…
– ¿Y ahí te quedaste?
– Pus sí, que me encierro, ya salía el sol y no tardó en pasar el camión de los trabajadores, ya que me subo, pero raro, raro, que cuando les quería contar, no me salía palabra, por dios…
– Ay mi señor, pues esas sí que no son horas para andar por ahí…
– Seeee, ya me habían dicho, pero pues uno es enamorado…

DRN… paseante

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