Hay un error, hay un error
en el espacio, en el mundo…
Un relámpago en la Ciudad.
Estruendo en el suelo.
– Te veo en La Hija… enviado. 19:02pm
La pantalla en amarillo avisando que el flujo sería lento. Lo fue. La gente mojada huele a paseado, a sudor perfumado, a dulce pedo, más, encerrados, enlatados en ese transporte de vidrios empañados en donde un niño escribe con su dedo: tropecé con Buda tropecé con Jesús, hay un error… Las llantas del metrobús chillan al detenerse en los semáforos de Avenida Cuauhtémoc. La Doctors de noche se vuelve Mistery Doctors, la lluvia continúa pero no impide que seis infantes hagan barullo sentados en el suelo con sus juguetes de plástico, camino hasta la entrada, un dulce olor a hierba me conduce. El Patrañas ya me esperaba con una caguama en las venas, las cumbias también las traía en la sangre. La Hija estaba pal sudor, las rolitas no dejaban de sonar y las bocinas de reventar el tímpano, los caballeros invitaban a bailar a las damas, alguien sí, alguien no; las caguamas en las mesas, los vasos de plástico llenos, mediollenos, vacios [ ] Patrañero y yo esperamos un raticus nomás para no llegar tan temprano a escuchar a Prietto en el Tonal. Patrañuca dijo que estaba cerca así que empinamos rápido el vaso, nos escabullimos entre las parejas de hombres, mujeres, hombres y mujeres, rueditas, que bailaban las deliciosas notas del güiro y la conga, un latir de trompeta nos echó del lugar con ganas de rolar uno pa’ toser.


Exagerando la realidad, pisando uno que otro charco, con una siete diez de oscura en la mano encontramos la nave. El maldito enfermo del Patras nos regala el mejor momento de la noche con una escandalosa rabieta de Death, estábamos en el jeadbanguing a lo Mundo según Wein cuando topamos con una patrulla de torreta encendida, bajamos lo que se podría decir bajar del verbo bajar la evidencia y aguantamos el humo a lo Kiko para no pasuquear al personal judicial, agachaditos, aún con la de Death para parecer sujetos en nuestro cabales, rebasamos a tan desdichado y luminoso vehículo que alcanzamos a mirar por el retrovisor se colocaba detrás de la Nave, chingao, tratando de evitar la pálida, apretando el encendedor para distraer la emoción, nos detuvimos en un alto y aplicamos la de charlar para despistar, funcionó al menos para las ganas de mear que me dieron. Aún no se acababa la siete diez y dimos el Álvaro Obregonaso a sabiendas de la constante presencia de la tiranía. Pasamos frente al Tonal y Prietto ya desencantaba a las falsas alegrías y dominaba las melancolías de la galaxia citadina, decidimos darle fondo al cervezco y picarle para alcanzar varias rolas. Cámara, mochila, tripie. Pipardo final por aquellos viejos tiempos.

So many gringos y extranjeros a nuestro paso, taquitos fansi, cafesitos filtrados, ropa tuneada, cadeneros en los antros, estátuas y fuentes en el camellón iluminado, arte urbano bonito, preguntas y pláticas en muchos idiomas, artdeco, nouveau, la luna en su fase más desnuda, en los charcos nuestros reflejos, nuestras sombras cargando los kilos y kilos de nostalgias y recuerdos, la memoria en un desbarajuste, caminantes de la noche de septiembre, la última noche de septiembre en este año; casi llegamos y la guitarra comienza a conversar con el dueño de la voz, se escucha en la calle el eco de una canción doliente que al final se va entre el viento provocado por los autos que avanzan sobre Álvaro Obregón. Nos revisan y nos sellan la piel: TONAL.

…que nada vuelva de lo lejos,
que lo quise dejar.
Divagando en el Salón Cósmico
Atrapados en una nota melancólica de Prietto, nos alcanza la oscuridad, las velas apenas nos sirven para notar nuestros rasgos, comenzamos a ser los fantasmas de esta última noche, Los Espíritus que aguardan en los ecos de este lugar.

HUSMEANDO LA MEMORIA DE UNA TARDENOCHE EN LA CIUDAD
Sonaba una canción pop y yo estaba pensando en ti, en tu olvido y en lo mucho que ya no quería sentirme así, así como ya sabes, así, muy adentro de mis ideas, de mis manías, adentro de mis pensamientos, caminé, quizá Madero, quizá Carranza, tal vez 16 de Septiembre, el aroma a mierda de esta Ciudad se confundía con los potentes perfumes de las Fraiché, decidí detenerme en el Mixup y gastar el tiempo en mirar y escuchar, frente a mí varios discos para oír, PRIETTO VIAJA AL COSMOS CON MARIANO decidí ponerme los audífonos, darle play al disco y cerrar los párpados, el guardia me echó ojo por mi actitud truculenta, me supuse imbécil y escuché el disco completo, me perdí, me evadí, dejé de pensar en ti como lo hacía, dejé de sentirme tan humano, tan piel, tan hueso, salí de la tienda ésa, dispuesto a entregarme al cosmos latente del Templo Mayor.

Termina Canción de Olivia, busco un lugar para poder mirar algo, el concierto es sold out, el personal mirando hacia el escenario que habitaba el hombre y su guitarra, el hombre y las ojeras de noches y noches con la pluma, el papel y la guitarra, el hombre y las manos que solo reconocen ese instrumento, esa guitarra que dice recados de la eternidad; el hombre debajo de las luces rojas del entarimado, frente al micrófono, con la guitarra hueca enchufada al amplificador y unos pedales que reverberan la pasión electrificada. Ay, corazón, camino para encontrarme con algo que no sea yo, pero me persigo, me persigue esta noche que se resiste a madrugar, a desaparecer, no vale la pena vivir sin tu amor… una vela se consume, me extravío en la luz que no cesa de parpadear, el breve fuego que danza esas melodías de maniaca calma.
Se entrecierra el portón de mis murmuraciones mentales, las personas atentas al recital, uno que otro con trago en mano, y otro que uno haciendo la maldad vía pulmonar con aromitas sospechosos, ideales para el rico ritmo de Otra tumba más… del Playa Noctura Vol. 03, los cuerpos se menean y tratan de reconocerse y yo los desconozco a todos, habitamos el solo de guitarra, trato de estar en ellos, de viajar en sus mentes, lo logro y algunos se desconciertan, sienten un cosquilleo frío en la espina dorsal, y soy yo, es mi voz en su mente cantando esa canciones, es mi impaciencia de querer estar en otros, en sus sensaciones, canto de mente en mente, hay un error en la conciencia, hay un error en no pensar, hay un error, hay un error en adaptarse hay un error en no cambiar… de mente en mente, de pensamiento en pensamiento, algunos me miran entre la penumbra, algunos creen saber lo que les está pasando y no lo saben, no lo saben, avanzo, de mente en mente, cantando, en los árboles, en la rama, en la hoja, en la hormiga, hay un error, hay error… frente al músico, frente al cantautor, frente al hombre que grita que hay un pinche puto error en esto que existimos, en esto que algún día va a explotar, esa cosa gigantesca que no se mira en un espejo y se dice mundo loco, mundo excedido; frente al músico, en su mente mientras rasga la guitarra de manera inusual, en una inspiración que hace de las manos una huella del destino, del tiempo que anda y se convierte en música, el hombre que da la última nota y me escucha y sabe que estoy, que soy, que es el momento, que somos todos, el personal, el aullido del instrumento, el inconsolable lamento de Prietto, frente al músico, frente al instante.
El Patrañas araña la maña de andar de piraña y seguramente se anda inspirando en los vericuetos del lugar con la seguidilla de tonos mexicanos que Prietto desenfunda del Boleros y Canciones. Lento dejó ir, Ya no estás más a mi lado corazón, ante la debilidad, el llanto, el personal coreando los conocidos temas, es la historia de un amor como no hay otro igual que me hizo comprender todo el bien todo el mal… En el balcón del Tonal la escena conocida: chico y chica platican, rozan sus manos y algo comienzan a pensar, el frío de la calle templa aquella temperatura elevadita, en el escenario una de Cuco Sánchez, que en el disco mentado, se avanza con la voz de Andrés Calamaro. En el balcón algo sucede, algo se trama, se arma, se ama, se ma… me… mi… mo… mú… de Mi banda el Mexicano se oye en las bocinas de un taxi rosado que acelera sobre Álvaro en busca de un pasaje amable y generoso, lloren guitarras.
Pa’ todo el año… que esta vida se nos está yendo en bombas y máquinas que se hacen las inteligentes, y qué bueno, me declaro ignorante, el más ignorante de los ignorantes y que me sirvan de una vez pa’ todo el año que me pienso seriamente emborrachar, si te cuentan que me vieron bien borracho orgullosamente diles que es por ti. Tristísima, Mi último fracaso, solo insiste en los arrebatos del desamor que hacen del momento una fábula de finales agridulces. El personal extraviado en el estruendo de las malas rachas y las depresiones del amanecer, la música en el lugar abrazaba todas esas memorias, esa astuta manía de saberse humano más que humano, débil y susceptible al remolino de emociones que es un desamor, tú serás mi último fracaso, no podré querer a nadie más.

Pierdo al mae Patrañas y en el lugar no hay señal… la hipnótica atmósfera comienza a vibrar, fue un verano fatal con la resacas y borracheras en medio de esa guerra que era vivir así, desprevenido olvido embebido de mí que puedo estar en su mente, el profe Patrañucas me percibe y le digo dónde vernos, la última noche de septiembre comienza a perecer en el traguito indiscreto de mezcal .
Alguien aquí, en esta sala me hechiza, me hace lo que yo, lo siento, lo percibo, una rencontra viejísima nostalgia se adueña de mi proletaria sensualidad, Prietto comienza a murmurar y el personal grita ¡Noche de sábado en Capital, fui a enterrar lo que seré, caminando por Corrientes los tontos se mordían los dientes!, ya no soy tan yo como creía, eso que se apoderó de mí me ordena, me dice secretitos, me dice que tome el último sorbo de cerveza, que salga, que ignore a quien me hable, me escabulla, eso que no soy y sí soy me hace recordar las páginas de un libro en donde un hombre se pierde en la oscuridad mientras canta, para ser bueno hay que hacer el mal pero a escondidas, y ya no soy tan yo como creía y soy el que se reconoce frente a los vidrios de los edificios, soy aquel que se mira y carga su diablito con basura y busca la noche, busca los ratos inenarrables, busca ser, busca salvarse de las lunas y las hambrientas sombras, a veces, con unas canciones un tanto tristes, canto y grito la noche de un miércoles, y muchos a mi alrededor lo hacen, ¡noche de sábado en Capital!
DRN… fui a enterrar lo que seré…

Una respuesta a “CRÓNICAS | DE LAS GALAXIAS EN LA LUNA SOBRE LOS CHARCOS | PRIETTO EN CDMX”
Hermoso, vuelve cuando quieras Maxxi querido, México te abraza.
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