El fútbol es un sistema de representación de la realidad
Juan Villoro.
—¿Y cómo ve las marchas de los maestros joven? – pregunta el señor de los tacos de carnitas al muchacho que acaba de tomar asiento mientras le pide un taco de costilla y uno de barriga. –Pues triste ¿no lo cree? -, responde el joven un poco cabizbajo, mientras extiende su mano para recibir sus tacos. –Pero, ¿cómo que triste?, ¿no ha visto todo el destrozo que han hecho? Y eso que son maestros, no, bueno, ¿qué podría esperarse de ellos? Además, en el mundial, sólo nos dejan en vergüenza como país– Vuelve a comentar aquel señor, mientras con su afilado cuchillo sigue picando la carne para los tacos de sus demás clientes. –Pues sí, justo eso es lo que creo triste, que el Estado no les ponga atención a sus necesidades sino hasta que se hacen visibles a partir de un evento internacional, y más triste es que además de no hacerles caso, los repriman, no les den respuesta y a parte no les cumplan con lo que les prometieron. Comentan el joven mientras se lleva el taco a la boca para darle una nueva mordida. –No lo sé joven, pero todos tenemos necesidades y no hacemos esas cosas, creo que hay otras formas de exigir nuestros derechos sin tanto destrozo. Vuelve a comentar nuestro amigo taquero mientras el joven un poco apurando la mordida concluye: –Sí, coincido en que todos tenemos necesidades pero también derechos, la cuestión es que no todos nos atrevemos a exigirlos para cubrir nuestras necesidades, la manifestación de los maestros nos afecta a algunos en la ciudad, sí, pero no nos damos cuenta que el quitar el derecho a la jubilación nos afecta a todos, así como con las madres de muchos desaparecidos lo han demostrado realmente; “si hicieran su trabajo no estaríamos buscando a nuestros hijos”, creo yo que eso es lo verdaderamente triste, que no nos ponemos en los zapatos de los otros, a veces ni porque también nos afecta-. ¿Por qué sucederá que en nuestro país se dan tantas manifestaciones por un lado y por el otro un fuerte rechazo?, ¿Qué hace que nos veamos ajenos a las afecciones de los otros sólo hasta que también nos llegan?, ¿Porqué mientras los nuestros sufren, los otros festejan shows de lo ajeno y además pagamos por ello?
El pasado martes veinticuatro de junio que se llevó a cabo el partido de México contra República Checa, sucedió un hecho sumamente sorprendente e impactante y que debería de cobrar un importante lugar en el consciente colectivo, y no nos referimos al triunfo del tres a cero de la selección mexicana sobre sus iguales checos, sino a lo que dicho marcador provocó más allá del estadio, y es que además de las cuarenta toneladas de basura que se recolectaron (sólo en la Avenida Reforna), por el festejo de dicho triunfo, sucedió un hecho que hasta el momento aún suele ser incomprensible para muchos y de entre ellos a quién esto escribe, por ello le pido, futbolero lector, me permita intentar explicarlo a ver si usted me ayuda y entre todos le damos sentido. Y es que anda circulando tanto en las noticias como en las redes sociales un video donde se observa que en Cabo San Lucas, allende Baja California Sur, sucedió que un gran número de mexicanos que estaban celebrando en las calles fue aumentando al grado de cerrar el paso de los autos y mientras los festejos se exacerbaban la capacidad de circular por dichas calles se volvía casi nula, es cuando se logra a preciar en las imágenes un automóvil que intenta pasar, mismo que se ve ser de mexicanos también, los mismos que supongo, igual que los otros sólo querían festejar, dado que se observan con su playera verde. El hecho es que, haciendo nulo uso de sentido común, los mexicanos que festejaban fuera del auto en lugar de darle el paso se encimaron en él, mientras que los mexicanos que estaban dentro del auto intentaban pasar, sabrá usted si por miedo o por nervios, al intentar escapar se llevaron entre el cofre y las ruedas más de una decena de personas que terminaron lamentablemente muy lastimadas. Pero no terminó ahí sino hasta que los mismos que se habían encimado en el auto sacaron a los ocupantes para después agredirlos hasta dejarlos igual o más lesionados que los otros.
Cuando un grupo de mexicanos que festejan decide agredir a otro grupo de mexicanos que también están festejando lo mismo queda muy poco que decir, pero lo grave es que parece ser el reflejo claro de nuestro ser social, si es que aún lo hay, pensar en uno mismo es la idea más vieja de la que se ha alimentado el capitalismo y uno de sus más grandes vasallos que es el consumismo, nada habría de sorprendernos que con la llegada de la parafernalia mundialista se volvieran a dividir los que económicamente pueden y los que no pueden tener acceso a un estadio, pero lo que no debería de dejar de sorprendernos, y antes bien, hasta tendría que ser condenable es que dicha división separe el verdadero deporte que nació en los barrios, la acaparación excluyente de un evento deportivo de tal magnitud vuelve a ser el ejemplo claro del individualismo y la importancia que se le da no a los aficionados sino a su dinero. Para el verdadero deporte se define al antifútbol como el juego que destruye en lugar de construir, ya sea dentro de la cancha o bien desde afuera con el fanatismo desbordado. Hay mucho por pensar mientras el balón aún está en juego, como las guerras, invasiones, o políticas que se acomodan al beneficio de los acaparadores, pero habrá mucho más por hacer una vez que todo el show termine y nos quede ver la fría y ya no fubolera realidad, pues más violentos que quienes toman las calles por un propósito justo o quienes las toman tan sólo por festejo, son aquellos que provocan la desigualdad social.
A las madres buscadoras, a los maestros y a todas las luchas justas…
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Luis Melchor (El Tres)
junio del 2026
#LaNaveVa
