Nuestros sueños también viajan.
Las Patronas.
En nuestra mesa no existen las fronteras –dice mi querida amiga Norma Romero- mientras pregunta cómo sigue el salvadoreño que llegó lastimado y con llagas en los pies después de caminar tantos kilómetros la noche pasada y antes de arribar al refugio del cual ella es la encargada, mientras preparan el desayuno para los 19 migrantes que ahí descansan, comenta que cada uno lleva historias tan diferentes pero que a su vez la hacen dar cuenta de lo mucho que nos parecemos,
Cuando nosotras empezamos yo ni si quiera sabía que había otros países, ni dónde estaba El Salvador o Guatemala, supe que existían cuándo comencé a tratar con las personas que iban llegando, ya hasta después me enteré de todo lo que padecen por tratar de sobrevivir, pero jamás me imaginé que eso fuera malo, pues yo no le veo nada de malo tratar de buscar trabajo para comer, para vivir mejor, o al menos para subsistir. Ahora después de tantos años, sigo pensando que no tiene nada de malo, pero después de que me han invitado a tantos países, pienso que de alguna manera “todos somos migrantes”, algunos con papeles y otros sin ellos, pero todos hemos tenido la necesidad de movernos de un lado a otro casi por los mismos motivos, “mejorar”, sólo que los únicos que condenan son a los que lo hacen sin papeles, mientras que a los otros no.
Las palabras de Norma Romero, que a su vez parecen ser la voz de Leonila (su madre) y la fundadora de “Las Patronas” –que viven en el municipio de Amatlán de los Reyes, en Córdoba, Veracruz-, dan tanto qué pensar que la han llevado desde Roma hasta Estados Unidos, pasando por un sinnúmero de otros países con esa misma frase de batalla; “En nuestra mesa no existen las fronteras”. Y es que su lucha por apoyar, con techo y comida, a los migrantes, han servido de un gran bastión cultural que le han dado un gran vuelco a la mayoría de los prejuicios existentes en torno al fenómeno de la migración.
Pero ¿Qué es entonces la migración? -nos preguntamos-. En muchos sitios de información se define a la migración como; “la entrada o desplazamiento a un país o región de personas o grupos de personas que nacieron o proceden de otro país o región”, tal afirmación aunque un tanto genérica parece poco convincente, y quizá algo imprecisa, si más allá de ello nos cuestionamos ¿cuándo y dónde es que surgieron los primeros desplazamientos de las primeras personas? pues quizá nos llevaría mucho antes de que pudieran haberse definido los conceptos de “país” o “región”, es más, y si nos ponemos más exigentes podríamos colocar en tal sitio hasta los términos de “personas”, en dicho cuestionamiento y procurando un poco más de precisión hay quienes se han ocupado de clasificar ese efecto como “nómadas” y así aluden a quienes se han trasladado de un lugar hacia otro. De esta forma y en ambos sentidos se sobrentiende que el principio característico que los vincula es “el movimiento”, pero que a su vez parte de una necesidad, pensemos que en el segundo de los casos la necesidad (como afirman algunos estudiosos del tema) pudo haberse dado por la insuficiencia de recursos vitales como la alimentación, mientras que en el primero se dio por la falta de posibilidades para adquirir los recursos, es decir, la falta de trabajo. Aunque posteriormente se le han agregado otras situaciones como la violencia o la discriminación.
Para nuestra querida Norma, las cosas no son tan difíciles de entender, hay quienes tienen para poder pagar un viaje y lo hacen, pero hay quienes no y aún así tienen que hacerlo si es que quieren subsistir. Entonces tal parece que la satanización en el discurso mediático que nos envuelve no se rige de si eres migrante o no, porque a su parecer “todos lo somos”, sino las posibilidades con las que lo haces, o bien las capacidades económicas. Pues como lo ha cuestionado una y otra vez la filósofa Adela Cortina; “¿Por qué no rechazamos a los extranjeros si son turistas, cantantes o deportistas de fama, y sí rechazamos a los pobres?” Quizá sea entonces que dichos juicios están regidos por criterios económicos y no legales. En dado caso será que ¿la culpa es de la pobreza? Ahí es donde podría entrar el contradictorio dilema sobre que para tener dinero primero debes tener dinero, o de lo contrario serás condenado a no tener dinero, pero tampoco poder salir a buscarlo, la lógica misma de nuestro vecino del norte; no se es culpable por ser ilegal, “se es culpable por ser pobre”.
…A mi querida Norma Romero, a Las Patronas y a los migrantes, que somos todos.
Luis Melchor (El Tres)
enero del 2025
#LaNaveVa


Una respuesta a “FILOSOFÍAS ESQUINERAS | CULPABLES DE SER POBRES”
Yo creo que en muchos casos, algunas personas sufren por no tener el dinero suficiente, pero tmb es el medio en el que uno se encuentra que no permite hacer más, pero me agrada que existan personas que aún son buenas y ayudan sin importar nada, me gustó eso de en la «mesa no hay fronteras», me recordó a mi abuelita que siempre nos decía: Que un taquito no se le niega a nadie.
Me gustaMe gusta