Dormitando en las tardes de tanto andar y andar. Citadino de fuego, sudando temores, encontrando hilarantes marcas en el concreto. Públicos reclamos del existir, del rabiar humano. Tolerándome irónico, dudando del parpadeo, abstraído en un sueño de cielos tupidos y gritos que venden la vida. Ciudad en donde me contengo, Ciudad de mis latidos más profundos.
DRN









