Categoría: RELATOS

  • PARA NO VOLVER A VERSE

    PARA NO VOLVER A VERSE

    – Arreció el agüita…– Sí…– A resguardarnos pues…– Sí… un rato…– ¿Trabajas acá?– Na… me estoy guardando de la lluvia…– Pus sí… pero moja más aquí, pinche chingadera, esta lluvia ta más recia que la madre…– Sí… una bañadita…– Nuuuu… y ayer lavé esa chingadera… ya ni modo pues… y ahorita trae baja la llanta…

  • AHÍ VIENE

    AHÍ VIENE

    – ¿Usté no es de acá, ve’a?– No…– Se le nota…– ¿Por?– Como habla…¿es del sur?– No… del centro…– Ya… es muy fácil darse cuenta, ¡mmaa!… a nosotros nos reconoces pronto… rapidito… y por la coca… ¡mmaaa! Por la cocacola, nos encanta la cocacola, rapidito se dan cuenta, nos encanta la coca con pan, con…

  • ESPECIALES DE HORROR | TOQUIDO EN LA MADRUGADA

    ESPECIALES DE HORROR | TOQUIDO EN LA MADRUGADA

    Aunque la Ciudad nos suceda constantemente y sin mesura. Aunque los sitios se sujeten al olvido de nuestros ojos soñolientos. Aun si las sombras nos recorren, avanzan impacientes y se unen, se entregan a la noche constelada de deseos. Y si la Tierra, nuestra Tierra, engañosa circunferencia, nos dice que somos quietud y que el…

  • PANCITA

    PANCITA

    De nuevo bien pinche crudo. Salgo de casa y camino para revivir. El viento en sus travesuras me lleva a la Portales, la gente grita, vende fruta, pollo, el calor incita a la calma, las filas en todos los puestos, en las tortillas, las cremerías, en los restaurantes, un domingo en donde al parecer amanecimos…

  • HIENAS

    HIENAS

    Las tres mujeres se reían sin tapujos, parecían hienas. Leía Mi madre ríe, de pronto, sus carcajadotas distraían mi lectura, comencé a enervarme y sentirme aludido por sus risotadas, la más vieja de las tres jugueteaba con las otras dos que de cualquier mosca volando se atacaban de risa. Intenté no distraerme, la lectura me…

  • VEINTIoCHO DE JULIO

    VEINTIoCHO DE JULIO

    Sentado en mis desesperaciones, me imagino en otro sitio, uno distinto; sentado en esta banca de madera, el olor de la cera consumiéndose, las flores frescas muriendo en las macetas y dejando su último aroma en las altas paredes de este santuario. Una señora se arrodilla, le sigue detrás un hombre que también lo hace,…

  • HUNDIRSE

    HUNDIRSE

    Sus ojos son mentira. Se mueven alocados. Contesta la llamada. Pero no miente, platica y comparte el nombre de la estación en donde el metro se ha detenido a causa de la lluvia. ¿Bueno?… Sí, regresando del trabajo… ¿Dime, qué pasó?… ¿No me digas que ya falleció?… No… Y no tengo crédito… ¿Cómo le hago?……