– Aver… pérate, párale a la rola, regrésale, quiero escucharla bien hasta las maniux…
– Ora, éste, espérate… pérate… te ves bien así, eh…
– ¡Ka! Así, así… qué, ¿ así, espectacular…?
– Así, haciéndote bien pendejo… (risas canijas)… órale pinche huevón…
– Pérate, súbele nomás y ya… súbele (procede a prender un gallo ponchado con rencor, par de pausadas bocanadas, casi toda Bocanada de Cerati sucedió hasta que el aferrado soltó el humo y se dispuso a chambear).
– Tas grueso…
– Ora sí, chambeando que es gerundio…
– Tranquilo, Popeye, no te me vayas a paletear…
– Na, qué pasó, mamá, aquí no sucederá, pero súbele a ese pinche temardo que me voy a desconectar…
– Tas tronado, tas tronado, tas mal, tas mal… deja esa madre…
– Ai vas… ya está saliendo el sol, ya déjame jalar a gusto…
– Che Chakal, neta que das miedo, ¿y un bañito no se pudo?
– No se pudo mi jefe, no se pudo, no hubo con qué…
– Tsss, en los públicos, manito, no hace daño, we, no mata, hazte un parito…
– Ora…
– Bueno haznos un parito…
– Asno lo serás tú…
– Íralo, estás bien cruzado de los cables pinche flaco, ya no sé si es la mugre o esa pinche madre que no sueltas ni pa dormir, mano…
– Ora, ta usted muy juicioso, ora, ¿qué no desayunó…?
– Ora…
– Le digo, se pone bien furioso y uno acá leve, pero relaje, imagínese que alguien en algún lugar en algún momento nos está viendo, o nos está leyendo, se imagina, se imagina que seamos personajes de una película, un cuento, de un libro o de algo, y nos estén leyendo, y nosotros estemos existiendo mientras nos leen y usted bien de malas…
– ¿Ora el dopado… y ah poco sí muy lector mi López Dóriga?
–… Pero hay algo aún más grueso, si somos parte de un libro, de un cuento, si alguien nos está viviendo en las palabras que está leyendo, alguien tuvo que crearnos, alguien tuvo que inventarnos, alguien nos escribió, vivimos en la cabezota de alguien que nos inventó y nos dio estás palabras y estas maneras de hablar, a usted la suya y a mí la mía, y yo creo que esa persona que ahora nos está escribiendo está aplastada en una silla, como a las seis de la mañana, escuchando música, una canción de… de un tal Santiago Moraes, Hogar, se llama la canción que está escuchando en sus audífonos mientras nos escribe, mientras nos inventa, mientras el muy cabrón hizo que me fumara un cañazo para trabajar, oye, oye, mai, oye, para la próxima que sea de la buena un buen kush (Así será)… Ah cabrón…
– ¿Ora qué?
– ¿Usted también lo oyó?
– ¿Qué?
– La voz, a la persona que dijo, así será…
– Qué voy a escuchar, tas mal, ya ves, ya ves, ya anéxate ¿cuál voz…?
– La voz que me respondió (Obvio no me escucha, sólo tú me escuchas, porque así lo decidí, porque quiero que sólo tú me escuches, tú me hablaste, tú hiciste que me levantara de madrazo y me pusiera a escribir, yo estaba soñando muy chingón y tú llegaste con tus marihuanadas) Pero no fui yo, no fui yo el que le habló, usted fue el que nos inventó, el que nos empezó a escribir, fue usted….
– ¿Yo?
– No, usted no, la persona que nos está inventando (Ya déjalo en paz, no me va a oír, y sí, tienes razón, estoy esuchando a Santiago Moraes, pero otra rola, la de, Huele Amarillo, cuando puedas escúchala, y sabías que Santiago era el vocalista de Los Espíritus, che bandota chingona, yo los he visto varias veces en conciertos, es más, voy a poner una rola de ellos, bueno, después de esta rola que no he dejado de repetir y apenas comienza, Guerrero Atípico, de Camionero, también dale una escuchada, y ya, ya ponte a chambear mi Chakal, no sé por qué te puse Chakal, eres buen pedo, no sé, se me ocurrió, pasaron por mi mente otros nombres: Évola, Caries, Jonás, pero estaba tecleando y me sonaste a Chakal y pus Chakal, pero eres chido y rencoroso, bueno ya voy a poner la de Los Espíritus, se llama Negro Chico, pásame a perdonar, pero me voy; te cuento, pa que sepas, que en un libro de cuentos que escribí cité una rola de Los Espíritus, jaja, cámara mi Chakal, cuídate y no andes invocando si no te vas a quedar en el viaje, me saludas a la tuya y espero verte pronto, no le entres a la mona y si le entras me cuentas, báñate, mugroso, besito).
– ¡Cámara pinche Chakal!
– Qué, ora qué…
– Te quedaste como ido, ijo, no ma, ya no fumes desa, no manches…
– Ora qué…
– Órale, ya te trajeron tu atole, ya ponte a chingarle…
Niebla en una colonia de la Alcaldía Iztacalco, a unas cuadras de Andrés Molina y Plutarco Elías Calles, un puesto callejero de barbacoa y quesadillas se instalaba en la misma banqueta de cada ocho días. Metales chocando mientras se armaba la estructura pintada de rosa, una lona de color rojo se extendía para generar una linda sombra, un plástico enorme y transparente cerraba el lugar para hacerlo más íntimo y evitar el aire sucio. Un vaguito de ojos hinchados y pantalón miado se acercaba a pedir un taco y se lo daban en un plato de unicel. Fuego alto en las hornillas, ollas humeando, tortillas listas, carne caliente, guisados bien sazonados, café endulzado sabor canela y piloncillo, cajas de refrescos de vidrio, mesas rectangulares, hieleras grandes, manteles estampados con flores, servilleteros de plástico, salseros con salsas verde y roja, saleros en forma de tomate, bancos de diferentes colores. Don Chin, el dueño del puesto, como era la tradición, se sirvió su trago de coca y le movió al consomé, luego cortó los grandes trozos de carne, después comenzó a gritarles a todos para que activaran el cuerpo y el seso. El sol ya se embarraba en las paredes de los edificios, la cumbia de la bocina blutut ya despertaba a los vecinos. El Chakal terminó de acomodar la última mesa, agarró su vaso de unicel y le dio un trago largo al atole de arroz que aún se conservaba caliente.
– Sigues con tu madre esa de que alguien nos inventó…osea sí, ya sé, pero que una persona lo hizo, que somos parte de un cuento, de un libro… ¿y por qué lo seríamos?
– ¿Y por qué no?
*
DRN… dos de costilla y consomé por favor

2 respuestas a “RELATO | PENSAMIENTOS DEL CHAKAL”
Hay una honestidad muy fuerte en estos pensamientos del chakal; esa forma de ver la realidad sin filtros y de reconocerse en la propia lucha es lo que hace que un relato se sienta vivo. Al final, todos estamos tratando de entender nuestro lugar en este caos. Me recordó mucho al proceso que está pasando mi personaje, Ema. Ella también está dejando de lado las etiquetas y las protecciones que otros le pusieron para enfrentarse a su propia realidad, con sus luces y sus sombras. En su caso, ha decidido que ya es hora de dejar de ser espectadora y convertirse en la autora de su propio lienzo, tomando las riendas de su historia de una vez por todas. Si te interesa ver ese cambio de piel en una mujer que empieza a decidir por sí misma, te invito a leer el Cap. 15: La autora del lienzo. ¡Saludos! https://andycalen.wordpress.com/2026/02/17/cap-15-la-autora-del-lienzo/
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Muchas gracias por leer!!! Saludos y mucho éxito!
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