En la jaula sobre el toldo del auto gris, un pájaro anaranjado calentándose con la luz del sol. Sobre el pavimento caliente el vago despertando desconcertado, cubriendo sus ojos con las palmas de las manos, retinas derritiéndose. En la tierra del árbol pintado con cal, un niño dios de rosca, desnudo y cochambroso, reposa bajo la sombra del árbol.
Son las 2:55pm en el reloj del coche, las 3:01pm en la radio, en el casio 15:05, valiendo gorro acelero sobre Eje Central mientras le subo a la canción ranchera que me gritan las bocinas, decido que la Ciudad me transite vaga y de candorosos aires. Comienzo a frenar al ver una luz roja, luego otra, otra; en la esquina de Xola mi mente se distrae con alguna conversación pasada, luego, mi mano busca en la bolsa frontal de mi chaqueta de mezclilla, me toqueteo y saco un trozo de papel mientras aprieto con el píe el freno, le digo que no con la otra mano al limpiavidrios, leo lo que escribí en el papel:
-Hacerme pedicure
-Depilarme
-Uñas
-Cejas
-Ver qué me voy a poner
–escrib
Antes de acelerar después de reaccionar asustada por el hombre que tocaba su horrible claxon con furia, veo al muchachito de los pollos en su bici, se detiene cerca del parabús y le da una mordida atrabancada a su torta de tamal verde. En la radio dos personas hablan de métodos para no caer en depresión de nuevo milenio. Acelero cuando está en verde, le cambio de estación hasta encontrarme con una cumbia norteña, aprieto el pedal y Eje Central no se tarda en contarme una de vaqueros. Le subo al chisme de mi mente.
DRN… chismeante
