ESPECIALES DE HORROR | LA NOTA MÁS NERVIOSA DE MILES DAVIS

La prisa es mucha. Demasiado arrebatada. Tlalpan en sus autos queriendo avanzar, haciendo un ruidero con el claxon, con la desesperación en grito e insulto de las y los conductores. Camina con la misma impaciencia con que intenta leer el periódico que lleva entre las manos, lo acerca a su rostro para ver mejor la portada, está preocupado, lee y no lo cree, lee, busca la página, las personas a su alrededor lo esquivan para no chocar, camina, tropieza y se detiene en los barandales del desnivel de Viaducto. Abre bien el diario. De abajo, del desnivel, se escapa una música inclemente de Miles Davis y un aroma a incienso fantasmagórico, la tarde se tornaba violeta, el chavo, leía la nota del tabloide de bajo costo mientras el señor del puesto de periódicos aún estaba sorprendido por la actitud del joven lector.

“NO ES LO QUE DICE”: ASEGURA VÍCTIMA DEL EXORCIZADO, ADEMÁS CONFIRMA QUE SIGUE VIVO, “BUSCANDO ALMAS”

La noticia se seguía con unas exageraciones del editor que ya ni contar porque harían más gracioso este relato, cuando no va de eso, no, entérate, este relato va de la nota más nerviosa de Miles Davis, de su error más profundo, su arrebato más sofocante. Va de los nervios carcomiendo unas manos que sostienen un periódico, se trata de la sensación delicada y dolorosa de saberse descubierto, de saberse ubicado, otra vez, en este mundo rapaz, en este mundo de locos, de malditos locos que se matan y se matan. Se despertó su apetito. Por suerte, no había ninguna descripción física en la nota, guardó el papel con noticias en su maletín oscuro, se ajustó el saco negro, descendió las escaleras del desnivel, comenzaba It never entered my mind, de Davis, antes de la trompeta, un extraño grito, uno inusual, descompuesto, corrosivo, de expiración dentro del desnivel. Después la música. Del otro lado de Tlalpan, un hombre caminaba lento, muy lento buscando quién sabe qué sitio, quién sabe para qué motivo. 

DRN… nerviudo

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