Porque si lloras pa´ dentro te inundas.
Eulalio Guzmán “El Piporro”.
El 17 de septiembre de este 2025 se consolidaron treinta años de un largo estudio que llevaron a la concreción de la tesis “De la banda instrumental a la tambora cantada, reflexiones sobre el cambio musical de la banda sinaloense”, de mi querido Líber Terán, una tesis que sin duda alguna abre una fértil línea de investigación en el terreno de la etnomusicología. Aquella investigación que comenzara por ahí de 1995 y que quedara pendiente por distintas circunstancias, entre ellas la cuestión laboral como una de las más determinantes, dio muestra del dinamismo que conllevan no sólo el mundo de la música, sino también el de la misma vida, pues con cada paso de tiempo se vislumbran diversas interpretaciones a la evolución de la investigación. Líber Terán o mejor conocido como El Gitano Western, pa´ los cuates, ha sido para algunos de nosotros un gran referente no solamente de la música, sino también del amor por ella, justo durante el sustento de su examen profesional me venía a la mente que cuando él habría comenzado su tesis yo apenas tendría trece años, y él ya tendría tres años de haber fundado la reconocida banda de ska “Los de abajo”, fue justo en esa década del noventa en la que tuvieron su mayor auge y fama, la misma que los impulso a ser solicitados no sólo en distintos estados del país, sino también a nivel internacional, uno de los sueños de muchos chavos por aquella época “conocer el mundo”, esta nueva aventura pudo influir de manera importante para que su tesis quedara pendiente, pero de igual manera pudo influir bastante para que la vida de Líber diera un giro errante, y se asimilara de alguna manera, y bien empleada, como un gitano, pero no sólo un gitano sino un gitano sinaloense, el Gitano Western.
El dilema que se le presentaría en aquellos entonces a más de parecer dicotómico, le resultaría para él un tanto dialéctico, pues el amor que le tenía a la música exigía la decisión de desarrollarse en el terreno de lo teórico o lo práctico, de lo que para él no había ninguna duda, pues el conocer el mundo podría llevarlo a conocer otras formas teóricas de la música mientras la seguía enriqueciendo con la práctica, llevando así a implementar nuevos estilos y fusionando un estilo muy propio, sin dejar jamás de lado la idea de concluir aquella tesis que tanto adoraba. Pues el estudio no siempre ni necesariamente tiene que ser en un aula, el conocimiento tiene distintas formas de manifestarse adquirirse y por ende, desarrollarse. Creo que esto lo tuvo siempre y bien presente nuestro querido Líber, que a más de tener que elegir una u otra, bien podría enriquecer ambas de allá pa´ acá y de aquí pá allá, uno puede aprender de muchas maneras y no sólo de una, y como lo escuchaba decir a sus hijos después de su examen profesional: aprendan hasta de lo que no se tiene que hacer, lo que me lleva a pensar que lo malo no es aprender de alguna u otra manera, no hay manera “correcta”, lo malo sería no aprender y peor aún que esto ni si quiera importe.
Cuando uno ama algo o a alguien en realidad el aprendizaje no cuesta nada, y a más de ello no parece haber barreras ni de espacio o tiempo que puedan impedirlo, se disfruta, se enriquece y uno se hace mejor, esto lo han sabido y escrito muchos filósofos, pero nadie más poético que nuestra querida Juana Inés, o mayormente conocida por los no cuates como Sor Juana, nuestra filósofa mexicana del siglo XVII, que no solamente amaba la filosofía, la ciencia y las letras, sino que las mezclaba de una manera tan poética que nunca nadie lo volverá a hacer, y es que ella misma había encontrado que a más de amar un tema determinado para disfrutar el aprendizaje, lo que había que amar era la acción misma de aprender, entonces convirtió el mismo medio en un fin, un fin interminable, pues constantemente a como se iba aprendiendo algo mientras se disfrutaba surgían nuevas cosas por las cuales seguir disfrutando. Tal ejercicio de convertir el fin en el medio la llevo a concretar su postura filosófica en aquella máxima que no le pide nada a las de Sócrates o Descartes y que manifestaba su amor por el conocimiento mismo “No estudio para saber más, sino para ignorar menos”. Es pues que Juana Inés no ve al conocimiento como una carga, sino antes bien como un ejercicio práctico de la razón que se autoalimenta a sí misma. Esto mismo es lo que ha demostrado nuestro querido Líber, el Gitano que siendo un amante de la música jamás deja de aprender, porque aunque en muchas ocasiones el aprendizaje duela, aun así, no se deja de aprender o como él bien dice; el Gitano se burla del dolor, haciendo su desgracia un pachangón. El disfrute no se halla en la llegada sino en el viaje.
A Líber Terán, gracias por tu amistad y enseñanzas.
Luis Melchor (El Tres)
septiembre del 2025
#LaNaveVa

