Qué te digo, al final mis ganas no son tus ganas, mi ímpetu hoy me deja vacío, tengo la pregunta más vil en mi ser, ¿por qué no congeniamos?, ¿por qué si el sol sabía de ti, no iluminó distinto?, ¿por qué si encargaba a la luna que te hiciera la noche maravillosa no dijo nada? Repito con rabia, ¿por qué no congeniamos? La noche ya no es más mi refugio y aún así no congeniamos, hoy puedo hacer del día, para ti, el momento más intenso, y aún así no congeniamos. Estoy caminando mi destino y en él no se mira más el amor a través de tus pupilas.
P. Amor.

