Despierto y por fin sé que el día llegó, quisiera dormirme de nuevo, 5 de noviembre y hoy te digo adiós, palpitaciones aceleradas, ascos, incertidumbre. Ruego mientras haces tu maleta, que nuestros recuerdos y buenos momentos detengan esto que se llama adiós, espero temeroso en la habitación, escucho los ganchos de ropa, no me atrevo a entrar al cuatro, pido, ruego que cambies de decisión, salgo por cigarrillos, fumo, espero que con eso se calme esta perra ansiedad, regreso y ya el armario está vacío, llega la hora, 5:00 pm, toca salir de casa y dejar todo atrás, percibo un sabor salado secar mis labios, animando mis lágrimas, imploro y me hinco, te digo por favor no te vayas, solo no voy a poder, nada, nada, nada calma la pinche tortura de verte partir.
Tomamos rumbo, podría decir que a ninguna parte pero no, el rumbo es claro, el adiós. Partes y me rompo, me desarmo, me estalla el corazón, te retiras, me veo solo, regreso a casa y todo huele a ese tiempo, no existo más, no pienso, solamente me queda en el cerebro el día que para ti esto fue demasiado.
Pedro Amor

