Sentado en el rincón siento que mi cuerpo se quema, me abandona, me deja para no sufrir, para verme de lejos, para que la entraña y el corazón drenen el dolor, el desamor, el conflicto, para ver cómo el cuento en un momento se quiebra. No puedo tomar fuerzas de algo humano, la vida me da cucharadas de miel, miel amarga, que debe pasarse con el líquido de la desolación, del rincón mismo donde ahora estoy viendo cómo me voy difuminando poco a poco, quebrado. Sentado en el rincón, algún rincón, de un sitio, en una tarde, en un día, en este planeta.
Pedro Amor
