Me pongo a pensar en las inteligencias artificiales, tengo un poco de temor, algo de rencor y también pereza, sobre todo pereza, pero también pienso en todo lo que me puede ahorrar, tiempo, frustraciones, desencuentros conmigo. Vaya moda, vaya novedad. Qué tiempo mi tiempo, qué instante, ¿miedo al cambio?, ¿necedades humanas?, ¿excesos gozosos? Pienso y pienso. En la calle, los paisajes me tiran caricias y la Ciudad se convierte en una extraña realidad.











