PREMIACIÓN CONCURSO DE CRÓNICA CRISTINA PACHECO

Perder ganando, quedarse en la línea y disfrutar escuchando una de Jasiel Núñez, o reventar con algo sabroso de Puma Blue, pasarla bomba con los éxitos de Men I Trust, reirse del calor en el edificio que presenció la llegada de un tal Joaquín Clausell, sentirse en la medianía de las posibilidades, asumirse derrotado por las historias de la vida y respirar las vivencias que Cristina Pacheco nos quiso contar, nos dejó en la memoria. Y la Pacheco se parece a mi abuelita, y quizá por eso me da tanta emoción, también porque mi jefa está aquí, la Rosa más Clara, mas liviana, y también está el Delirio de delirios, y porque en la mente está la banda proletaria que ni me conoce y ni me pela pero que seguiré observando, contando, porque un poco de conciencia no viene mal, porque somos un desmadre y el sol se esmera en cansarnos, en aplacarnos, pero la organillera no cesa con la música y le da macizo a la manivela para seguir ofreciendo la música repetida; la serpiente emplumada en su esquina amenazando al que se quiera pasar de lanza con la Historia, con la vida que ahí debió ser, debió perecer. No tuvo nada de malo perder ganando, salud por la derrota, salud por las fracciones de segundo que se devoran el malestar y las tristezas, la amargura que a diario nos chutamos con el café y el pan. Felicito a la gente escritora, a las personas que contamos y contamos y contamos nomás porque, dijo don Pepe Mujica, tratamos de encontrar una causa, y nos desgastamos en esa búsqueda, en esa rabia humana, en esa duda espitirual. Salud por todxs, y que siga la mata dando.

Diego Robleda Navarrete… a mi familia que vive en Santiago Zapotilán y en mi piel, en mi mente, en mi dolor y amor. ❤ A Mila que siempre me escribe cartas.


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