TODO EN ORDEN

De los vientos el más fresco, el que da vida; el señor, de pie en las escaleras del metro, sostenido del pasamanos, habla por teléfono:
– Todo en orden, se pasó lista, se formó… sí señor, sí señor, todo en orden… la verdad se complicó pero todo orden… sí señor, listo, sí (respiraba demasiado lento, en las bocinas del metro sonaba Instant Karma!) Yo le avisó cualquier novedad… hasta pronto, sí, sí… hasta pron…
Subió las escaleras, se sobaba las costillas con la mano derecha, sintió que le escurría algo de la mejilla, se limpió la manchita de sangre con la manga de su camisa negra. Al llegar al último escalón y caminar hacia la salida de Eje Central, percibió el dolor punzante en la rodilla derecha. Punzante la calamidad que le habitaba, se encaminó a las más profundas pesadillas al son de una tarde noche citadina que detestaba el tema arancelario de moda. 

DRNpeculiar

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