DIOSES EN EL ASFALTO

Habitual el rastro de la noche en los magueyes. Existe un instante en la mañana en donde el silencio avisa de extrañas llegadas. El pueblo se encierra, las ventanas se emparejan, los perros buscan algún auto para esconderse debajo. Solo se sabe. Y cuando se sabe la sensación es aún más vívida. Se va la mañana con sabor a tlacoyo, quesadilla de flor y caldo de habas.


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