DIABÓLICO ENCUENTRO

Al llamado obedecen los curiosos, las personas más incrédulas; los ruidos de los tambores, las flautas dulces, algunos gritos atraen a la gente, un viento acalorado anuncia el peculiar encuentro. El sopor intenso permanece necio en las pieles y en el asfalto. Al llamado se acude sin temores, los pequeños enviados se acercaban y, primero, balbuceaban, después, pedían un cinco para el trago. Moros contra cristianos me dijo uno de ellos; debajo de sus máscaras escondían seriedad y pudores, su aliento azufroso me dijo que venían de allá, de un mundo raro, y también de Puebla, unos son buenos y otros malos, palabreó y luego posó unos segundos. Bailaron y pidieron monedas que les eran arrojadas al suelo. El medio día en Nanacamilpa suplicaba aguas frescas. Par de nubes enormes miraban esa sátira del cotidiano.


,

Deja un comentario