Cuando dijeron vamos fuimos y no nos importó dejar las cosas en el lugar. Fuimos para sabernos muy inmediatos. Cuando llegamos sólo se escuchó una ruidosa ranchera y barullo alegre. Caminamos y nos detuvimos de vez en cuando antes de llegar. Ya de regreso fueron las flores olorosas y el vaho de los elotes cocidos lo que me despertó.







