RENOX | UNA PINTA DOMINICAL

No mamess huele bien rico esa madre. El compita observa a Renox mientras detalla una rosa que no había terminado la vez pasada porque la lata se acabó. Además llovió pero no le dejó de apretar a la válvula con cariño. Esta tarde sólo son unos trazos, el sol se puso de buenas. La cerveza familiar descansa a punto de rocío en el borde de la banqueta. Las personas caminan y medio están de acuerdo unas, otras no tanto con la pinta del Renox. El sonido de la pintura saliendo de la válvula se combina con la cumbia #maciza que escucha alguien en algún departamento. Los colores de nuestro existir se tornan azules oscuros, amarillentos, harto contentos. La situación citadina se escabulle en el trago grosero de una caguama helada. La pinta queda en la pared que gozó las caricias de laca en un domingo de rezos y gozo.

DRN


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