EL CARNALITO HIPNOTIZADO FRENTE A LA T.V.

Escatimo los segundos entre el ligero vientesillo provocado por mi parpadeo y mis pestañas parecen enviar mensajes codificados a la noche, una soporífera situación que me induce a la pereza mental, al desgano, al tiempo que no es tiempo, no es espacio, no es tangible. 
Absolutamente nada. Todo se presenta confuso y estoy aquí, ejercitando involuntariamente mi dedo, la única porción de mí capaz de vencer el letargo mediante el automatismo contagiado por ese montón de puntitos convertidos en imagen, esa luz, que mentirosa, crea colores que se impactan en mis pupilas. 
Todo es aburrido en el televisor.
Me marca mi compita por el wats y se pone a wawarear mientras las noticias son cada vez más violentas, absurdas.

– Quíubolas rufián, ¿andas bien iluminalien?
– ¡Qué pasión! Al cien papasote, aquí nomás dándole al lastimoso zapping
– Ora cabrón, apaga esa chingadera… anoche anduviste con tu quedando , ¿o qué jais?
– Nones, eso ya fue, rey… mejor sacando que es gerundio…
– Na pues ni maiz, macizo de macizos, más bien te tiraba el cable pa’ ver si te jalas de greñas al cantón y me ayudas a pintar…
– ¡Cámara Picasso! ¡Qué huevota! Pero va que va, nomás deja que acabe mi novela…
– Cuál novela, jálate ya, acá desayunamos unos huevos volteados…
– Ora malora, aguántese las ganas y retumbo de ganas…
– Íralo, pues hablado, rey, te veo por acá, traite ropa cómoda…
– Ya rugiste mi Simba, te veo al rayito colombiano…
– Zaz, ya apaga esa madre, levanta las nalgas y aviéntale ganas…
– Chorizo le pones al desayuno, jijo del maiz…

Pues le hizo caso a su compa, levantó su osamenta del sillón, se le despertó el apetito de tanto albur, tomó su celular y buscó una rolita en el internet, una cumbia medio tranqui del Jasiel N., Código Postal, se acordó de la muchachorra, sonrió y buscó las garras más jodidas para darle a la labor del Picasius. Apenas comenzó a salir de su desmadre mental. Mientras tanto, en el país de las janburguers y las películas de superhéroes, su presidente no se cansaba de hacerse el chistoso con su agresividad blanca. El mundo destruyéndose en las noticias y en algún lugar de esta Ciudad una doñita pedía medio kilo de tortillas y pagaba con puras de a peso. 

DRN… golpe avisa

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