Entonces estoy bien pedo y frente a mí un chingo de gente que dijo esta pinche lluvia no me derrumba. Y entonces le subo a la más picuda que sintoniza esa rola que dice amor se escribe con llanto… Alzo la botella de nochebuena y le doy el trago más pinche violento. No mames, hasta quiero llorar. No soy nada, y las olas del mar en su carcajada eterna, sí, eterna. Me hundo en el océano y espero amanecer en una vida ajena, en un sitio distinto. Al echarme el clavado y mis penas encima, un cabrón de las bananas le sube a su bocina cuando el tema suculento entona nadie nadie nadie besará tan rico a mis labios como tú. Me hundo, y no me importa porque sigo vivo en el mar de Acapulco.
DRN… nadie nadie nadie























