– Me dice mi mamá, no, no, no vayan a gastar más de ciento setenta pesos en una playera, no, no, ni que fuera caridad, no, no… ¿Cómo ves?, que así me dice… te digo que se pasa, y ya, ¿cómo ves?, me hice el tinte de nuevo, ¿sí se ve, no?…
– ¿Qué va a llevar?
– Un cóctel en charola …
– ¿Con todo, chantilly, granola y miel?
– Sí, con todo…
Ruidos de licuadoras, batidoras, cuchillos cortando fruta y chocando con las tablas de madera, la radio en la estación de las viejitas pero bonitas, extractores sacando jugos. El domingo en las calles de la Ciudad comienza a desesperar, las personas en su modo más navideño y consumista. Un vago camina en medio de la calle con su gorro de santa clos, el porro encendido en los labios y las palabras más incoherentes del mundo saliendo de su garganta. En la sombra, el frío se siente temerario en la piel.
DRN

