SANTOS DIFUNTOS | SANTIAGO ZAPOTITLÁN

Encontrar el camino hacia lo que nadie sabe y a lo que tanto tememos. Escuchar la música, la invitación a la perdición. Infantes en sus disfraces y sus bolsas llenas de dulces. El tiempo en un descarado espasmo etílico, los gritos, la vida en su alegre modo, en su desmadre mortuorio.

Poquitas fotos porque se me fue en el relajo. 🙂


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