Verrugas en las manos, en todo el rostro, en el cuerpo. El frío en el monte. Las nubes en su lastimera y gris situación. Vientos de arañar el alma. La vida en muchos tonos de verde, la bruma de los tiempos susurrando maldiciones. El hombre trata de mover los huesos, sentado en los escalones de la tienda en donde beben coca colas y destilados con alcohol del fuerte. Cuando intenta levantar sus frías ropas y dar un paso entre la niebla, otro hombre le grita insultos y le avienta corcholatas. El hombre de las verrugas, acompañando de un silencio de espanto y una bruma intensa, hizo desaparecer el tendajón de un grito. Frente a él quedó un espacio oscuro en el que se internó a paso lento, con el cuerpo doliente y la cabeza errante.
DRN… neblina en la testa
