No estaba muerto. Bueno sí. Sí estaba muerto. No había modo de que estuviera vivo. Estaba hecho miércoles. Embarrado en el asfalto de la autopista, en la madrugada, con la fría y pesada neblina, el viento sofocante, helado. Un auto aceleraba a esas horas de la vida, adentro la persona escuchaba a todo volumen una rola de los Smiths en la parte de Gasping, dying but somehow still alive, a cien kilómetros por hora, árboles gigantes en la línea de la carretera, la tremenda oscuridad, la voz de Morrissey, el cuerpo del perro ahí, hecho cagada en el pavimento, después ya no tanto, la masa de tripas comenzó a formarse, a tomar una extraña corporeidad, la cosa se rehizo poco a poco, las patas, el hocico, los ojos, los malditos ojos, la criatura atropellada se postraba monstruosa en la autopista, el auto con la rola de los Smiths aceleraba macizo hasta que giró con brusquedad el volante, los frenos apretaron tanto que las llantas dejaron una densa marca, el coche dio dos vueltas sobre el pavimento, quedó entre los dos carriles, la rola siguió, la persona salió sangrando del auto volcado, al tratar de buscar ser alguno o entender la situación, encontró una horrible criatura que se acercaba a él con intenciones horripilantes. La nublada madrugada descansaba silenciosa.
DRN… a guau!

