¡Pepe! ¡Pepe! Ven…
El interior del autobús se mantenía frío aún cuando el aire acondicionado se encontraba averiado. La voz del hombre era de lo más preocupante, poco a poco incrementaba el nivel de tensión. El autobús se detuvo. La noche en un delirante frío entró a la máquina. Las y los pasajeros intentaron gritar pero no sirvió de nada. El susto, el horror, el nervio roto, la oscuridad rotunda invadió las mentes, los tiempos, los cuerpos, el instante de quienes vivieron ese tenebroso momento.
Cuando encontraron el camión, en la parte más alta de las montañas, encima de las nubes, sólo encontraron seres petrificados , la radio tocando una cumbia, y una peli de superhéroes reproduciéndose en las teles del autobús. Un taxi sin placas pasó apresurado por la autopista distraído en el corrido tumbado, evadiendo la tétrica escena.
DRN… en las nubes

