Me rasco la panza y la vida sucede ante mis ojos incrédulos. Me apantallo de lo inaudito, de lo mínimo, lo momentáneo que soy, que es este tiempo. Me atemoriza mi duda, me embruja, me tiene y me lleva a mi antropomorfa pesadilla. En los espacios que habito me esperan las vidas que fueron y son palabra.
DRN






