NACO: UN ESTIGMA ESTALLA EN LA POSMODERNIDAD 1


Una palabra irrumpe en lo social, molesta y provoca comentarios, aquellos y aquellas con nociones del término tendrán su interpretación, la palabra genera incertidumbre. Una palabra de pólvora, capaz de crear un estallido en la interacción social posmoderna, hiperconectada, ocurre de manera violenta, de pronto humorística y la risa puede estallar. Una palabra nacida en un caldo de cultivo particular, revuelto, estratificado. Encontraremos cómo la palabra reventará en diversos significados, se le sumarán o será sumada a otros tantos términos. Estallará en un entorno violento, en una República Mexicana tocada por diversas violencias. Al reventar, varios residuos andarán por los aires de la sociedad, en este texto atraparemos algunos residuos, interpretaciones, manifestaciones culturales en donde nos toparemos con un conflicto, quizá muchas veces mencionado, que forma parte de una identidad nacional. Una marca que se fue hinchando con el tiempo hasta estallar en cantidad de significados cuando la humanidad atraviesa tiempos explosivos.

Antes de salir
Vuelvo al instante en donde me preguntaba acerca del naco. Algunas ideas en mi mente han avanzado, otras las he dejado en las aportaciones hechas en el texto del periodo de maestría. Naco, sin duda, ha sido el tema de mis incógnitas y también de mis respuestas. He de precisar que en el texto Prolegómeno del personaje del naco…. me encargué de hacer breve relato histórico de diversos personajes surgidos desde el ámbito popular capitalino. El texto queda ahí para su reeinterpretación. Mis reflexiones buscan ahora ubicar al naco en un contexto específico, en tiempos y espacios en los cuales se ha desarrollado: naco y sus connotaciones me surgen como un tema vigente. Durante esta investigación se comentan varios razonamientos surgidos de diversas pláticas con el director de esta tesis: Dr. Enzo Segre, y con el Dr. Raúl Nieto, lector y comentarista de la investigación; también se toman en cuenta comentarios recibidos en los coloquios del Posgrado en Ciencias Antropológicas de la UAM Iztapalapa. Los diálogos, cuestionamientos, charlas, entrevistas abrieron puertas a otros caminos hacia donde dirigir la mirada, cuestionamientos que refrescan el punto de vista.

¿Qué ha cambiado desde mis primeras aproximaciones hasta hoy? Por el momento la naqués (rasgos físicos, actitudes, acciones, gustos, modos, formas, categorías culturales) parece rondar por cualquier clase, estrato social del Distrito Federal; el naco, en este instante de mis reflexiones evade su calidad de identidad, detrás de aquel que sea nombrado, o se diga naco, existe ya una identidad, su naqués entonces sería una especie de personificación, una marca puesta por las personas, una manera de adjetivar actitudes, descalificaciones en lo social.

Naco, en su calidad de estigma no es elegida, es una palabra brindada por el otro mediante el uso de determinada información social que “al igual que el signo que las transmite, es reflexiva y corporizada: es transmitida por la misma persona a la cual se refiere, y ello ocurre a través de la expresión corporal, en presencia de aquellos que reciben la expresión” (Goffman, 1963, p. 62). Podemos decir que la posibilidad de existencia del naco surge en el momento de la interacción con el otro, de la afirmación de la persona en sociedad. A este intercambio se suman objetos, adornos,1 ropas que el individuo utiliza en su cotidiano.

Los medios de comunicación, hasta el momento, siguen creando series ocupadas en hacer una caricatura de la pobreza, emparentada en algún momento con la naquería. Tal creación de estereotipos podría decir que viene de la historia de los medios de comunicación mexicanos, por ceñirnos al país, tenemos a la India María, los Polivoces en sus múltiples personajes, la Criada bien criada; el personaje llamado Vítor, conductor de un microbús, marido de Nacaranda, amiga de Nacasia… estos y más, muchos más programas son producidos principalmente por Televisa, monopolizadora del espectro radioeléctrico, proveedora de contenidos para cuatro canales de los nueve que se pueden ver en señal abierta, con posibilidades de ampliar sus canales en la conversión digital. Tales programas están fundados en el entretenimiento, en la búsqueda de una mirada satírica de las peores andanzas de la clase popular mexicana que en su mayoría tienen acceso sólo a los canales abiertos. Pero en la actualidad existe una actualización del estereotipo en las Tecnologías de Información y Comunicación que inciden en una construcción similar a la planteada por los medios tradicionales.

Y sí, lo naco puede ser un adjetivo, una manera de descalificar con cierto humor a otro individuo, un humor avinagrado y negro que buscará entre otras intenciones estigmatizar al otro. A tono con esto, durante una sesión de comentarios dentro de un coloquio referente al tema aquí tratado, la Dra. María Eugenia Olavarría sembró cierta incertidumbre con la siguiente afirmación: “naco es aquel que dice naco”. Enunciado tan breve tiene detrás cantidad de significados y motivos, pues entonces para que exista el personaje del naco, o la calidad de naco, debe existir otro que entienda, desde sus construcciones simbólicas y dependiendo los roles sociales, lo que es naco, se establece una relación en donde se asumen los contenidos simbólicos de lo naco, la violencia y descalificación que busca y permite; naco es aquel que ha hecho propia la violencia detrás del término, el discurso ha sido aceptado y se replica condensando y perpetuando al naco, a lo naco, en palabras del Dr. Enzo Segre, como la víctima en los desencuentros raciales, sociales, étnicos de México, en la sociedad desigual naco se encuentra victimizado bajo un discurso de odio hegemónico replicado desde diversas vías y expresiones culturales. Engrosaré la visión del tema del Dr. Segre cuando propone entender la interacción social que se suscita con la palabra como un juego de ecos, juego de espejos, en donde se posibilita la introyección por parte de la víctima, que hace propia, cree, que cree lo que le dicen sus opresores. Bajo la idea de juego de espejos podríamos aproximarnos a una problemática que se repite, replica la violencia ejercida, entra en una dimensión en donde existe una diferenciación social en constante pugna, pero en esta dimensión también estalla el estigma, se puede asumir una postura reivindicadora pero, sospechosamente, se reivindicará la construcción simbólica de la víctima, será desde lo señalado, lo que es el naco, lo que debe ser, desde donde se partirá para expresarse de manera reivindicadora. Al utilizar la palabra se ubica a lo Otro en los lugares que un discurso dominante ha enmarcado como lo naco, incluyendo lo popular, lo popular como saberes, formas de hacer, actitudes, maneras de hablar, de estar y habitar un espacio. Frente a este juego de espejos se ha puesto durante algunos años a lo popular que se ha mirado en ese reflejo aceptando los señalamientos, los discursos dañinos. Naco entonces es el que dice naco, asumió los contenidos denigrantes y pretenderá usarlos para hacer la diferencia. Para culminar con el llamado del Dr. Segre quiero recalcar, junto con él, cómo aquel que es marcado con el estigma del naco, suele introyectar y hacer propia la crítica de sus opresores, por ende, cuando después cree emanciparse, o por lo menos, recitarlo, es más una recitación de emancipación que se inspira en sus opresores, en la construcción que se ha hecho de lo subalterno en el tiempo y desde diversas vías.

El Dr. Segre propone este estigma en la posmodernidad desde una visión que deseo compartir: se supone que la modernidad habría de resolver problemas de los estigmas, y esto es una especie de fracaso, entre los muchos, de la modernidad, la modernidad como proyecto que tiene sus raíces en el pensamiento alumbrado, en la idea de progreso… entre las características de la modernidad, habría debido ser la emancipación, si yo sigo diciendo naco, o sigo diciendo estereotipos, que tienen raíces en el mundo premoderno, entonces de un cierto modo son evidencias de los límites de lo que ha sido la modernidad. Y sí, podemos encontrar esos límites de la modernidad, o los pasos lentos de la humanidad, de pronto atorada en estas figuras falsas, estigmas acendrados en la idea de una nación. Quizá naco será un término que nos habla desde nuestros tiempos y sus anquilosadas verdades, descubriremos aquí diversos lugares en donde se construye el estereotipo estigmatizado para después, cabe la posibilidad, movernos de los espejos en donde estamos atrapados y poder mirar distinto el estigma aquí mencionado.

*Fragmento de la Tesis doctoral: Un estigma estalla en la posmodernidad. Estudio antropológico sobre el estereotipo de “naco” y sus transformaciones recientes. Por DRN.


GOFFMAN, Erving, 1963, El Estigma. Amorrortu, Argentina.

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