Más allá de su reflejo. Arriba del camión rosa. El sol le da directo en la cara. Mira hacia la calle y envidia a las personas que van en sus autos. El calor en el transporte es desgastante, más en los primeros días de verano. Su rostro de gesto serio, su piel cada segundo más morena. El camión rosa acelera por las calles que aún se recuperan del desastre que provocó el huracán, suena un corridón en el ruidoso sistema de audio de la salvaje máquina rosa. Rebasan una pared pintada con el grafiti de una mujer llorando y unas letras que dicen, y pensar que solo era una lluvia más. Con la mirada fija en otras personas, en otros mundos, otras aspiraciones, el hombre le parpadea al sol para no quedarse ciego. El camión se detiene en alguna empinada calle. El mar espera calmo y regresa reflejos brillantes de vida. El camión arranca, el hombre sacude la cabeza, vuelve a su momento, a su viaje, a su vida.
DRN…. Acapulqueño

