Otros mundo se habitan, otras tantas maneras de existir en gran tamaño, en uno realmente irreal. El cine también es un lugar, o fue un lugar, existieron sitios en donde se juntaban a sentirse otras, otros, otrxs, existen, existieron esos sitios de reunión, de reconocimiento humanx. Muchos de los cines en la Ciudad de México han desaparecido, se han convertido en la fachada, en un edifico abandonado en donde los vagos se sientan a rascarse los piojos y comerse las angustias, en donde la basura, la mugre se adhiere a un pasado, a un tiempo que nunca más volverá. Van estas instantáneas de dos cines que andan por ahí, llorando sus recuerdos, anhelando sus buenos ratos. El cine, la Ciudad, el tiempo. El cine Orfeón y el cine Ópera, con todo y compungidas nostalgias.
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