LAS CIUDADES EN SUS LUCES

Atormentarse en la salida del sol, no identificarse, ausentarse de las ansias de vivir, de andar. No tolerarse, mirarse en espejos y evadirse. Encontrarse con la Ciudad, sus modos, sus ruidos, sus problemas. Saberse uno más en el mundo, uno más, uno más, en realidad nada, y nadar en las angustias y sentirse patético, porque tan solo, hoy, quizá mañana, quizá ayer, soy uno más, entre tanta vida. Las luces y sus motivos, invitan a irse, a sacudirse y andar, de nuevo.


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