Insistiéndose, escondiéndose de la luz cósmica, tambaleando, de asfalto en asfalto, esquina tras esquina, perro lanudo, travieso. Suplicando sin creer, alarmado de su ser, de su inevitable andar. Las personas en su imparable ritmo, su canción inagotable. La Ciudad está que no te la crees. Un eclipse acaba de suceder y el hombre aquel, mira pasmado su instante.






