Deshacerse en el rompecabezas de la Ciudad, trabarse en los momentos perros, en los latidos del cielo tremendo que avisa de los rudos roces del sol. Tentar a la impaciencia y salir de entre los vientos grises, inflarse hasta ser globo aerostático y andar por la Ciudad, sobre sus calles, estacionarse en un segundo y congelar la vida, hacer de lo momentáneo una huella, irse de pronto y dejar de entenderse para hallarse en un trozo de pared latente. Caminar hasta sentir la caricia de una insolente sombra.
DRN…







