FILOSOFÍAS ESQUINERAS | LAS ANTISISTEMA…

¿Y qué son unos ojos normales? ¿Acaso todos los ojos ven lo mismo
Maricarmen Graue, Mirar mirándome.

¿Vas a escribir algo sobre el 8 de marzo amigo? – me pregunta mi querida amiga Anita, -creo que hay mucho que decir- ¡Sin duda! De hace años para acá marzo se ha convertido en un símbolo de la lucha femenina que ha revolucionado las formas de ver y pensar al mundo; decía el Marcelo que uno de los más grandes avances en materia humana fue sin duda alguna durante el siglo diecinueve y éste fue el acceso de la mujer al voto, y es que con ello trajo no sólo el papel que hasta entonces no había tenido lugar, sino también el de escarbar en la historia para encontrar lo que en muchas ocasiones la “historia oficial” no había dicho. La importancia del papel de la mujer en la humanidad ha sido no sólo fundamental sino imprescindible, para los antiguos mexicas el mundo humano no puede entenderse sin la mítica figura de Tonantzin o “nuestra verdadera madre”, algo similar a lo que concebían los griegos con Gea o los romanos con Tellus o Venus; es irrefutable que siempre ha estado presente la figura femenina a lo largo de la historia humana, aun cuando en los libros de historia de repente no se trate, se oculte o no sea dicho, eso, “lo no dicho”, ¿qué es lo no dicho, lo oculto? Ahora recuerdo las palabras de aquél psicoanalista de apellido Berenzon que decía que “la historia es chisme”, bueno, pues quizá tenga algo de razón y es que quien escribe la historia digámosle “oficial”, casi siempre termina, como decimos en México “abonándole de su cosecha”. Es quizá por ello que hasta tiempo después de escarbar más allá de lo dicho se ha ido logrando encontrar lo no dicho, lo oculto, y seguramente es a partir del develamiento que salen a la luz historias tan indispensables como los de las antiguas griegas Pitias de Aso, Hiparquia e Hypathia de Alejandría, quienes postularon teorías importantísimas para el desarrollo del conocimiento. La primera en el terreno de la embriología, la segunda en el de la filosofía (específicamente el cinismo) y la tercera en la matemática, astronomía y filosofía, a pesar de los pesares su arduo carácter e incansable lucha las llevó a lograr grandes cambios en las formas de ver y pensar el mundo. Podríamos decir que es sumamente difícil poder llegar a imaginar las adversidades que tuvieron que pasar para poder SER. Adversidades tanto o igual de complicadas como las que padecieron Mary Wollstonecraft o su hija Mary Godwin, ésta última quien para lograr incurrir en el mundo de la literatura tuvo, por necesidad, que emplear el apellido Shelley, ella misma hacia la analogía que comúnmente me he ocupado de intitular “la sociedad monstruo”, y que muchas veces se entiende por la época, pero que común y lamentablemente observamos que dicho sistema sigue sin haber cambiado mucho. Y es también por el tipo de sistema social que Juana Inés de la Cruz tenía que esconder sus “libros prohibidos” debajo de las escaleras o su cama para poder seguir pensando y escribiendo diferente, logrando así el poema más hermoso en torno a la historia del conocimiento humano. Pero además de la poesía, filosofía y ciencia como lo hizo en su caso Marie Curie, también hubo grandes implicaciones en el aspecto político y social como la influencia de Simone de Beauvoir y Rosa Luxemburgo o María Nikiforova, estos aportes junto a los de otras tantas lograron llevar a las calles la teoría, al paso de todos estos avances en México se dio en mayor medida el aporte activo en los principales movimientos revolucionarios que se inician por el grito y actuar de la mujer, tal es el caso de la revolución de independencia con Josefa Ortíz o la revolución de 1910 con Carmen Serdán. En el caso de estas luchas, así como tantas otras, encontraríamos un número sin igual de ejemplos, tanto en los conflictos soviéticos como en la mal llamada “guerra civil española” con la participación de las grandes anarquistas como Amparo Poch y Lucia Sánchez Saornil. Sería muy difícil reducir en tan pequeño texto la gran cantidad de mujeres, los aportes y cambios que han lo grado a lo largo de la historia, pero además de recuperar de manera muy breve estas grandes creo que la mayor importancia y lo que más querrían ellas sería retraer la memoria de todas aquellas que, por su lucha aun no han sido dichas en las palabras de la historia, pero que sin duda alguna están ahí, allá, y aquí, a nuestro lado, en nuestro tiempo y fuera de él, como mi querida Anita Veitl, Maricarmen Graue,  Norma Romero o Alicia Flores. Seguir la lucha contra lo dicho por el sistema es una de las mejores formas que mantiene vigente la presencia de aquéllas y es no sólo por aquellas que ya no están que se lucha en marzo sino a diario, por las que están y todavía más, por las que vendrán. Parece pues que no es casualidad que la lucha sea femenina. 

para Alicia.
Luis Melchor (El Tres)
Marzo del 2024
#LaNaveVa

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