El señor está empeñado en sacarse un moco que debe ser grande, duro y estar pegado a sus fosas, se esfuerza y todo su gesto le delata, toda la energía de ese momento está destinada a lograr arrebatarse eso que parece más una costra, un dolor profundo, un arrepentimiento gigantesco. Sigue en su tarea nasal, lo intenta con el índice, el anular, ejecuta movimientos extraños con sus dedos, le cuesta trabajo, mucho, mucho, deforma su rostro mientras las escaleras eléctricas del metro le llevan hacia arriba. Llega al final del breve viaje y sonríe al lograr extraer semejante trozo oscuro de pasado, lo sostiene con sus dedos y en un ágil movimiento lo deja caer al suelo. A su lado un hombre de andar calmo y estúpido sonríe al darse cuenta de la satisfacción cotidiana.
DRN___
HOMBRE ROBUSTO ESCARBANDO SU NARIZ EN LAS ESCALERAS DEL METRO

