Tropezar con las torpezas, con la incoherencia y andar todavía estorbándole al mundo, tropezar y dosificarse la intensa manía de querer ser más que concreto, más que Ciudad. Mirarse en los detallitos locos de la humanidad, en sus ganas de querer decir y contar y tontear.
Textos y fotos: DRN










