La perra flaca de pelaje café cocoa se introdujo en la oscuridad sin saber nada de lo que vendría, olisqueaba cada piedra que se encontraba, que lograba identificar; delante del animal el gigantesco muro natural cubierto por la pesada frazada de la noche. Los ruidos alertaron los sentidos caninos. Un grito muy desesperado apenas se oía en la inmensa pared de gigantescas rocas manchadas de verde. El crujir de las ramas, el roce de las muchas hojas de los árboles. Las entusiastas ráfagas de helado viento hicieron que la perra anduviera aún más entre las hierbas, avanzando en la pesadísima penumbra. Cuando el viento se hizo niebla de algún maldito lugar se pudo escuchar el sonido de un chiflido entonando Sherry, de The Four Seasons. La perra flaca, de mirada despistada, necia en su curiosidad, ya lejos de su hogar, de su dueña, se topó con la última imagen que su mente domada pudo recordar, después, el animal, se convirtió en un ser a la orden de una extraña fuerza.
DRN… ahhhfuerzas!
EXTRAÑA FUERZA

