ENDEMONIADO

Pero quieren que uno ande endemoniado, para eso me provocan… La voz aguda, un refresco en la mano derecha, una papas fritas de sal en la derecha, el cuerpo casi de caricatura, el andar de una cadencia extraviada en la caña de oro. Un auto negro avanza lento por la calle, de su sonido mamalón se escupen las siguientes frases, de trago en trago ando de vago cayéndome en cada esquina; el del refresco y las papas en la mano llega al semáforo, mira al cielo, un cielo muy cabrón, muy de aquelarre, naranjoso hasta el ardor, muy en la pinche locura citadina. Los del auto negro, el vago de la vida loca, respiran fuerte cada uno por su lado, y todxs, por alguna chingada razón, piensan en una mujer, cada quien su mujer, suspiran y siguen su andar, pensando, quizás, que la pinche vida vale la pena por alguna puta razón. El mundo, en su calidad de teporocho, gira lento en un espacio que apenas le detiene con mucha pereza.

DRN… enmezcalado

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