– ¿Es su primera cita, verdad?
– No, llevamos saliendo galaxias, milenios, nos conocemos desde la invención del mundo…
El del uber sacado de onda pero consciente de que se lo merecía por metiche, dejó que descendiera el caballero sobre avenida Tlalpan, un beso de despedida, puerta cerrada, el conductor aceleró y le subió a una rola que decía algo como, déjame déjame que te toque la piel, déjame déjame que yo te pueda ver, la dama, en el asiento trasero, se quedó pensando en un poema de William Carlos Williams.
DRN…friolento.
PRIMERA CITA
