No quería verse así. No en la portada del periódico de siete pesos, hecho mierda sobre el pavimento, arrollado por un camión de carga. El encabezado contaba un chiste oscurote. Y no, no quería verse ahí, en esa foto de plano general, muertísimo, bien muerto, muertote, muertototote, pero ahí, mirándose doble, hasta triple, ahí, en la esquina de Tlalpan y Viaducto, aires para congelar la mente, la respiración, ahí, mirándose muerto, sabiéndose absurdo, tratando de saber qué carajos estaba aconteciendo. Un microbús rebasó a un taxi rosa, se mentaron la madre con el claxón, el microbusero le subió macizo a esta rolota.
DRN… callejero
