ESPECIALES DE HORROR | EN LA BUTACA

Estaba solo en el cine, presentía que algo iba a suceder, algo extraño. Las luces se iban apagando de a poco. Los ruidos se hacían cada vez menos perceptibles. En la pantalla los anuncios. Atrás de mí el proyector y su haz de luz silencioso. Mi respiración torpe, estúpida. Saqué la primera cerveza de mi mochila. Las luces se apagaron, todas. Oscuridad casi total, en verde, el anuncio de salida permanecía encendido, también mi pasmo. Presentía que algo, algo pasaría, algo extraño. Comenzó la película. ¡Crash! Un sorbo a la chela. Créditos iniciales. Música de guitarras densas y sintetizadores graves, voces cantando infiernos. Luces rojas. En la sala, en las bocinas, una voz dañada, #maldosa, repite mi nombre. Sin pensarlo. Sin preguntármelo. Me levantó de la butaca. Camino, en la penumbra, hacia la pantalla que comienza a recibir una luz rojiza, la voz sigue repitiendo mi nombre, me siento aletargado, el cuerpo es un piltrafa a la orden de las voces del cine. Una imagen de horror espantoso en la pantalla, un grito desesperado en las bocinas. Reflectada, la vida, gente, personas, muerte, mucha muerte, mujeres, hombres, niños, niñas, muerte, la vida, la vida, lo horrible de nuestro mundo, de esto que habitamos tan triste, tan raro. Me espanté.

En mis oídos un pitido insoportable. La existencia, me hizo pedazos.

DRN… Desde la butaca.

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