
De un momento a otro el viento soplaba frialdades en la Ciudad, las nubes teñían las calles de azul. El terreno se hizo más oscuro, en un entronque de Avenida Ermita una pandilla se ponía muy agresiva con el conductor de un auto que se mantenía inmóvil en el segundo carril, piedras, tubos y golpes a puño cerrado le llovían al auto, vidrios quebrándose, insultos, gritos, muchos testigos, claxóns sonando estridentes porque la espera desespera. Una extraña maldad flotaba en las calles de la Ciudad. Abordar el metro. Llegar temprano y decidir, sólo porque sí, extraviar una que otra incertidumbre en La Principal. Orizaba me tiraba flores y la gente en sus autos envidiaba mi calma. La iluminación tenue del lugar me atiborró de pensamientos, deduje que sería una noche peculiar. Por andar haciendo señas, canta el Chente, mataron a Luis Pulido… me llega el tobalá y la Pacífico en vidrio. La invención humana, esa del tiempo, intenta desesperarme, los semáforos van y bien en su baile tricolor, checo el horario de la noche, Meltt tocará a las ocho y media, de varios sorbitos me termino el mezcal, la cerveza la liquido en cinco tragos. Me levanto y dejo la cuenta pagada sobre la mesa. Orizaba y Querétaro no dejan de maltratarme con su viento de octubre caprichoso, entre la noche silbo y tarareo Love again.
Las luces de las patrullas me indican el lugar, la calle me avienta oscuros secretos que por esta noche me interesa escuchar, camino, llego al IndieRocks, saludo a la pandilla de la prensa #buenrollo, me empulseran, me recibe otro pequeño escalofrío, vengo demasiado enrollado, mucha labia cerebral, ando extraviadón. La banda de seguridad me dice que una leve revisión, que no estuvo tan leve, jaja, una #megabáscula y la pandilla se las curaba chido, na esa no es agua, ira, es el puro mezcal, tss, no te hagas, y yo, sí, es puro mezcal, no la puedes pasar, o tómatela o tírala, y yo no pues me la tomo, y que me fondeo el agua, ira, tss, no pues ya con eso, y yo de :), tiro la botella en el bote y sigue la revisión, na, esas son tachas mano, na, ira, esas gotas son puro lcd, y yo bien cámara no atojen, ira no, no pues sí, y alguien por ahí, no es que pues sí está sospechoso, y yo de bueno ya lo dejo, me encuentran la manzana, les digo que es mi pipa nomás para seguir con la cábula, dejo lo prohibido con el guardia, me como mi manzana, sigo aún perdidón de la mente, espero y muy pero muy a lo lejos dentro del lugar, alcanzo a ver una extraña silueta que se mueve lento, parpadeo, aún la veo, mi cuerpo se congela, respiro lento, recargado en la pared trato de no exagerar mi sensación, que no se note mi mal viaje, pero la silueta de una persona alta, robusta, está ahí, no puedo ni quiero moverme, fría la mente, la piel, el pensamiento, abren la puerta, alguien grita, ¡pueden entrar!, me obligo a distraerme, giro la cabeza y entro al concierto.
Meltt: cuatro hombres, guitarra y sintez, bajo, batería, guitarra y voz. Se acomodan en el escenario, el público grita, en la fila de adelante, apretujadas, parejas, gente solitaria emocionada al ver a los culpables de noches y noches de melancolías al ritmo de rolas calmas. Los músicos saludan y dan los primeros acordes de un tema que nos lleva al sitio mental ideal, al alucín cósmico, estamos listos, estoy listo, desubicado del instante, desvarío con las formas de las luces en el lugar, con los movimientos de los músicos, trato de recuperar mi entendimiento cuando comienza Only in you eyes, las y les asistentes corean los temas de los cuatro que vienen de Canadá.
Desatada mi incomprensión, aún espantado, buscando la sombra, la silueta, arranca Within You, Within Me, las guitarras me conducen sin problema a la calma, al goce; entre lxs presentxs existía un buen espacio para poder moverse sin demasiado roce, para evadirse bien de las penas y el estrés, para ser la música, entonar con los guitarrazos y las melodías, para estar a tono con Chris Smith, Jamie Turner, James Porter e Ian Winkler.
¡Cerveza clara u obscura! Grita la mujer cuando acaba la canción, nadie compra, ¡Cerveza clara u obscura! Y camina hacia el baño, baja la charola con seis cervezas que cargaba por encima de su hombro, se recarga en la pared, sostiene con la diestra las chelas, con la zurda saca de su bolsa un dulce, lo desenvuelve con destreza y lo mete a su boca, en ese instante, recargada en el frío cemento, la miro, nos miramos, sonreímos, comenzaba Do yo ever wonder? Delante de mí, una mujer se quita el sueter blanco, lo ata a su cintura, se toma el cabello con las manos y baila, se le nota acolorada, mucho, pero no deja de bailar, se provoca el calor, Meltt le cautiva con sus guitarras y el bajo que no suelta el ánimo. Suena Wash over me, la cosa se calma, la mujer se amarra el cabello para dejar ir un poco de pasión, llega su pareja, le da el vaso con el trago transparente, hielos y frutos rojos. S.O.S. mantiene el momento en el estado de tranquilidad, en la repetición descubrimos que el espacio nos abraza, que el lugar en donde habitamos es el indicado, las personas se miran, miran a la banda hacerse cargo de la noche, la batería impulsando el rugir repentino de las guitarras y ya oímos Footprints of the sun, el novio de la mujer, también con su trago en la mano, se aloca, identifica cada rola y aumenta su embriaguez, su emoción, le dice cosas a su compañera, no dejan de mirar el concierto, pero tampoco dejan abrazarse, de ejecutar un extraño baile, uno en donde Blossoms y The Absent Sea los ubica, están ahí, en ese viaje, en ese navegar ciertos mares, enamorados de la noche, de la pachanga, del pasarla bien en un jueves en la Ciudad. Me espanto, de nuevo, miro la oscura silueta, acaba Your melody, se siguen con Soak my head.
Una pausa en algún momento del concierto. Algo de un cable. Los cuatro músicos se apoya, se ayudan, se mueven por el escenario para solucionar el tema del cable.
Y de pronto no es una silueta, es una mujer tomando fotos, me confundo, la música de estos carnales me extravía, me lleva del redoble a la voz amplificada, #reververante, trato de dominarme, quedita, tranquilita, comienza Love again, muchxs entre el público reconocen el tema, lo corean, se atreven a ser voz, a presentarse en el lugar, pasar lista en la habitación de la emotiva y alegre ensoñación, la rola satisface, provoca sonrisas, la gente toma cervezas, bebe aguas potables, también tragos a lo gin tonic, a lo cuba libre, tipo paloma y destilados derechos. Fool of you ya era anuncio de un episodio mental de alarido, de esos momentos en donde el conflicto en Palestina, Rusia y Ucrania, la violencia compartida por los falsos medios y vivida por familias enteras, las angustias diarias, se convierten en una nube espesa que jamás desaparecerá, y nosotrxs aquí, resguardados en la música, en el presente, en la incertidumbre del vivir, del sabernos tan cercanos y ajenos al mundo que nos sucede, que nos rebasa, nosotrxs en la música, en el #relaxo, que ni tan relaxo, la mente loca, la mente descoca, la mente en donde decidimos y también donde no, el crecer, el andar… interrumpimos el descaque mental para continuar con nuestra programación habitual, empieza escurridiza On your own, los lamentos de la noche le bajan a los decibeles, las parejas no dejan de abrazarse, las cervezas se siguen vendiendo, la mujer ya despachó dos charolas, el mundo se resquebraja, también se reconstruye, se vive, se consume y nosotrxs con él, en él. Deeper Water retumba en el lugar para despedir a Meltt. Las luces del escenario dejan de transportarnos a extraños paisajes interiores, de tonos rosas y azules, nos permiten una pausa, un #tranqui.

DE YUMI ZOUMA Y LA OSCURA SILUETA
Regresé del baño, de mi alucín y me topé de frente con la silueta. Silencio. Cuerpo inmóvil. Silencio.Músculos tensos. Silencio. Desbarate mental. Silencio. Dos parpadeos, un escalofrío en las vértebras, salgo del espasmo, la silueta desaparece y estoy frente al escenario, escuchando la primera rola de Yumi Zouma que, tranquila, me hace olvidar el horror para llevarme al caramelo de un sueño repleto de sonidos alegres, la vocalista, el guitarrista y la baterista, se presentan ante la multitud que grita y lanza gritos emocionados al escenario. Los perfumes de las personas cautivan mi olfato, frutas, cítricos, onda dulzona en el ambiente, es un lugar para atraer, para invitar, para hacerse notar, es un lugar para pasearse y mirar, mirar, escuchar la música y mirar, hacerse mirar, mirar ante los movimientos del guitarrista, de la vocalista, de la baterista, de Nueva Zelanda: Olivia Campion, Christie Simpson, Joshs Burgess.
Las emociones se calman con la música de las triada romántica, la noche se intoxica de deseos, dudas, entre que #buenaonda, maldoseando, acariciando travesuras, al ritmo de la guitarra sabrosa, las parejas se dicen las palabras más cursis del mundo, o no se dicen nada, se miran , se sienten, se miran otra vez, nos miran, se miran, se conectan de una mágica y absurda manera, somos gente calma en un jueves que pretende enamorarnos, lo está logrando, con las notas del #relajadito, de Yumi Zouma. Entre ellxs, ahí, en el escenario, la oscura silueta, la canción estaba en una parte muy tranquila, un helado presentimiento se apoderó de mi ser, la música llenaba mi mente, no pensaba, sólo era espectador de mi respirar, la silueta, poco a poco, se acercó a mí, cada vez más, las parejas bailando el despacito, el enamoradito, la silueta, el malestar, la oscuridad llegó a mí, a mi sitio, la música, la música, testiga de esa desaparición.
Derretido en la noche por mis espantos, decidí caminar hacia el metro, con la tonada más espesa que me condujo a la oscuridad, caminé por el húmedo pavimento de una Ciudad repleta de oscuras siluetas. Con temor y algo de soberbia, me di cuenta que no caminaba… floté, floté hacia el metro, floté y fue entonces que me di cuenta.
DRN… flotando…



































