– Y, ¿cómo dormiste?
– Bien…
– ¿Con todo y la pesadilla…?
La pesadilla se trató de ella en el lugar más horrendo del mundo, oscuridad, inseguridad, malestar en el cuerpo, en la vida, malos olores, colores desagradables. Su cuerpo dormido sudaba, pero no se movía, no daba brincos, no temblaba, cuando tenía pesadillas tan profundas respiraba muy despacio, casi no lo necesitaba, sudaba, su piel se sentía muy suave, con una temperatura templada. Mientras, en la pesadilla, el silencio era un tormento, por instantes se escuchaba música pero no podía identificarle, se le olvidaba al instante, en su mente sólo desesperación de no entenderse, de no poder controlar ni un solo movimiento, desconocía si caminaba, si sólo estaba en un lugar mirando, dudaba de mirar, de oír, de oler… una luz frente a ella y debajo de la luz un cuerpo recostado, su cuerpo, su cara, era ella repetida, ella que sudaba, de piel suave, respiración exageradamente calma. De ambas pesadillas quizo despertar, no pudo, no lo logró, y no podía moverse, se intensificaba la desesperación, de hacer algo y no poder hacerlo, de negarse, de no obedecerse. Sola no lo logró. Su novio puso en su celular una canción de Anika a un volumen que, por suerte, pudo hacerla despertar, por cierto, cuando en la tarde le preguntó cómo durmió, quería decir que muy mal, pero hasta ese instante su cuerpo, su mente, se le negaba.
DRN… pesadillero…
ESPECIALES DE HORROR | NEGARSE

