DEL SUEÑO EN DONDE TE OLVIDÉ

– Oiga, mmm, ¿cómo está?, espero todo bien, no quisiera molestarla mucho, pero, mmm, fíjese que, mm, se acuerda que la semana pasada fue una señora que se llama Sara López… mmmm, es que fíjese que… mmm, hoy no fue y pues ya no sé qué hacer, porque entonces… sí… sí… por eso, pero… es que no quería molestarla, pero… es que… sí… sí… pero nadie sabe nada de ella…

Un vago se despierta y cree escuchar algunas voces. Mugroso, algo míado, tirado sobre unas bolsas y basura en la banqueta, enfrente de una iglesia en donde las personas ya rezan por la pobreza y la indigencia, el vago escupe una flema corrosiva, intenta levantarse, ponerse en píe, lo logra, eructa fuerte, se tira un enorme pedo, parece que se va a desarmar. Chamagoso, apestoso a noches, noches de peda, de alcohol, de borrachera, no, ni es borrachera, es la vida en el alcohol, las venas y la sangre en el alcohol, en el cerebro, en las ideas. Levanta sus cosas, trapos, cobijas mojadas, bolsas de plástico negro, saca una cañita de algún bolso de su chamarra, le da un mega trago justo cuando el señor de los tamales chifla la tonada de Veredis Quo.

DRN… nocturno testigo

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