– Tú me dices perro y yo guau guau…
El niño apenas podía con la cocacola de tres litros, volteó cuando escuchó que el compa ese le decía algunas glorias a una chava, la chava, en la ardiente banqueta de avenida Tlalpan lo mandó a volar en corto, el compa se fue ladrando y la chava nada más sonreía. Ahorita me da risa, pero luego pienso y pues no sé, está cagado. Estoy comiendo mis tallarines en caja sentado en la banqueta, atrás de los coches, bajo la sombrita de los árboles, porque no le hablo a nadie de mi salón, tengo miedo, pero me sirve acordarme, está bien chispa la banda en la calle, pero en el salón, no sé, no sé, me saco de onda y me maman los tallarines en caja. Guau.
DRN… no muy tallarines.
PERRO
