DESIERTAS. ISUFRIDA Y LOS FORAJIDOS

Tus besos dicen que tú si me quieres pero tus palabras no,
y al chile yo sí moriría por ti pero dices que no…
Ed Maverick, Fuentes de Ortiz

Aburrido de mis tristezas me largo a la calle, la Ciudad con sus ganas de fastidiar me tira algunas gotas de lluvia ácida en la cara, abordo el metro para aventurarme en medio de mi distraído pensamiento. Salgo expulsado del vagón hasta la calle, le subo el cierre a la parka, me pongo la gorra, pisando charcos me resigno ante las nubes, ando entre grasosas y húmedas banquetas. 

– Oye bro, de plano, ya estás mal o qué pedo…
– Neta, we, neta, preferiría ser una pinche inteligencia artificial
– Pues pareces, camarada, pareces un buen, nomás escúchate…
– Naaa… ¿o qué si te late mucho andar de humano pedorro?
– Úchalas, pus qué te hice mi Sansón…
– Cero, pero topa, topa bro, inche humano ya está muy podrido, ya parece, nos mamaría ser menos humanos, sufrir menos, olvidar nuestras pendejadas, vivir más y más…
– Chale, demasiadas pelis y series de ciencia ficción, camarada…

En el lugar el calor provocaba a pensar ideas maniáticas, luces rojas, la gente esperando de píe, afuera la lluvia, los autos desesperados detenidos en el tránsito, los semáforos disfrutando el paisaje. Chela de cincuenta bolas, escuchar la música de fondo, las charlas, mirar a lxs enamoradxs dándose de besos, platicando fantasías y liberando la risa hasta la sensualidad. Personas y persones en #lorico lo #tranqui. Salen dos batos de un cuartillo, traen guitarras, el más corpulento comienza a rascar la guitarra acústica y canta puras de desamor, de romance, de onda profunda y personal, el respetable le aplaude cuando terminan cada rola, que, si se le prestaba atención al flaco, allá en el rincón, clavado en su guitarra debajo de la cachucha, el recital se ponía interesante, el flaco le ponía nervio a las rolas, le daba intensidad, cada nota provocaba al cantante que respiraba para dejar ir otra melancolía. Para el final se reservaron una sobre el reclamo, creo, escabulléndose de lo cursi, exigiendo y hasta plantando postura frente al presente, rolita que prendió y conectó, se despidieron y por cuarta ocasión no entendí cómo se hacían llamar.

Por única vez te pido que entiendas que este no es un cuento que lo invento yo…
Babasónicos, Pijamas

– ¿ Y por qué viniste?
– ¿Eres policía?
– Obvio no…
– Obvio no, eres wero…
– Samamada… otss… me invitaron y aquí ando… Pero, ¿es neta lo de tu ojo…?
– Neta we…: vas, te ponen una madre en la jeta, chingos de médicos, antes te dan unas pastillas y luego ya te duermes, al rato te despiertas, dolor de cabeza, pastillas, siesta, te alivianas, no sucede nada raro, comes, agua, tranqui, dos días, te dan toda la info, tus claves, bajas una app, y listo, ya estás viendo y guardando en la nube todo lo que ves…
– … no mames…

Pusieron un video medio mamador pero chido antes de comenzar el meneo, después se nos dijo que lo habían grabado en Durango, en un set de filmaciones abandonado, pero antes, antes, la guitarra de Isufrida arrancando a todo vapor, avisando el comienzo de una velada acaramelada, entre ondas de guitarras, bajo y batería provocadas por Los Forajidos. El respetable coreaba algunas, el lobby del lugar, ahora escenario, se impregnaba de nuestro calor, algunes sentades en las escaleras, otres en el pequeño puente que servía de palco para les enamorades, Isufrida y su pandilla la pasaban bien, se miraban para saberse en la misma nota, en el mismo ritmo de la rola, el público en su sábado de noche, de #aliviane, de obstinarse en el buen pensamiento, en el sudor en las ropas, dejarse ir en las ondas folk que jugueteaban en las paredes de la casona, ingrediente preciso para el despiste sensorial, y Los Forajidos acompañando el romántico viaje hacia la desierta… Nos llegó el final en una de las últimas gotas de sudor que recorrían nuestras espaldas. Fuimos de nuevo en la noche, en los lugares escondidos de la Ciudad, nos escapamos un rato más del ansiado fin, dejamos en la vida algo nuestro para partir a las soledades, a los sueños, al qué más da. 

– Pero no te pongas así, íralo…
– Íralo qué, si te estoy diciendo que te alivianes y tú queriéndome picar los ojos…lit los ojos mai…
– Oh, pues no que muy cyborg, no que muy date cuenta… pus deja ver…
– Nel, nel nel, ahí te ves, tas mal, tamos mal…

De donde no te lo esperas, ya en la noche de noches, cuando las luces de las patrullas se ven más infernales, cuando el susurro de los vientos recita las prosas darki, de donde no te la esperas, suena cándida  Mr. Knight saliendo de los pulmones de Coltrane y sus panas, te hipnotizas, caminas con el gorro de la parka puesto, entre charcos que te invitan a reflejarte en otras dimensiones, el metro zumba en las entrañas de estos concretos, te sumerges en la vida subterránea, te vas y Coltrane no cesa en su desmán.

DRN… entre los charcos de la galaxia…


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