LÍNEA DOCE

Abordo y pareciera que la muerte sigue atrapada en estos vagones. Nos miramos con espanto y algo de temor. Reímos para tratar de sorprendernos. Pero es que no se nos olvida. El tren avanza hacia Culhuacán, el vacío en el estómago altera nuestro sistema nervioso. ¿A qué le tememos? ¿A los malos cálculos, a la corrupción, al desinterés? Nos distraemos en el paisaje cuando dejamos atrás San Andrés Tomatlán. Ahí vamos, las y los trabajadores, con la dignidad oliendo a fresco, a jabón, a humedad, a suavizante de ropa, ahí vamos con la pinche muerte entre nosostrxs, ahí vamos ¿Y de qué sirvió morir? ¿De qué sirvió quedar con un mal? Si de todas maneras, el tren, esta vez más lento que antes, seguirá avanzando.

DRN… trémulo de coraje….

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